
Ayer un individuo quiso perpetrar en la zona ubicada como EL búnker.
Vayamos a los hechos:
Eran las 7:30 de la mañana cuando el acompañante sorprendió infraganti al presunto Don Ratero, con la manos en un candado. Claro, al verlo, huyó. Ignoramos si eso se debe a que es estrategia habitual a seguir, o el acompañante luce medio feroz a esas horas, yo como no circulo no puedo opinar.
Recibí del acompañante su voz de alerta, para comentarme y tomar las medidas de precaución... tuve que despabilarme porque no estaba entendiendo nada, encima me preguntan características de unos candados y ubicación de una tienda, adiós lagañas.
De inicio, me quedé un poco temerosa, en mi cumpleaños del año pasado tuve una mala experiencia con unos tipos de muy mala pinta y parecían judiciales o Rateros con credencial. Lo que sea, la tranquilidad es un bien que también pueden arrebatarte, te sientes amenazado, aunque nadie te diga nada. Cus cus.
Para variar fui a dar mi peritaje.
Ahí va, Don Ratero, eligió para abrir el candado más chafa, el cual logró romper. Si todos supiéramos de candados, y entre varios eliges el más fácil, de inicio te ahorraría tiempo que es en sí la función de cualquier cerrojo, no hay uno que no pueda corromperse, simplemente es cuestión de tiempo, a mayor seguridad es solamente porque su apertura es más elaborada, en fin, pequeños detalles. Continuando con Don Ratero, luego de romper el candado, su trabajo habría rendido frutos de no ser por el pequeño detalle que ese candado está de adorno, jeje. La puerta que "cierra" está soldada. (Trampas para incautos, S.A. de C.V.)
Por si las moscas aumentamos el grado de complicación, ahora tengo que aprenderme la nueva dinámica. Algo que no puedo evitar es aumentar el nivel de suspicacia, llámemosle precaución. También era algo que ya esperábamos, con la situación económica hasta los rateros son improvisados, con menos habilidades pero también más desesperados, lo cual se traduce en mayores riesgos para todos.
Por cierto, aprovecharé que vienen las épocas decembrinas para hacer un aviso parroquial, haciendo honor a Scrooge, cuiden su dinerito, no se trata de vivir temeroso, simplemente avispado y con precauciones, hay mucho raterillo suelto, algunos con disfraz de descuento y/o meses sin intereses.
Foto: A Song in the Key of Light, por Gilderic en Flickr. Usada bajo licencia Creative Commons Attribution-NonCommercial-No Derivative Works 2.0 Generic.
Vayamos a los hechos:
Eran las 7:30 de la mañana cuando el acompañante sorprendió infraganti al presunto Don Ratero, con la manos en un candado. Claro, al verlo, huyó. Ignoramos si eso se debe a que es estrategia habitual a seguir, o el acompañante luce medio feroz a esas horas, yo como no circulo no puedo opinar.
Recibí del acompañante su voz de alerta, para comentarme y tomar las medidas de precaución... tuve que despabilarme porque no estaba entendiendo nada, encima me preguntan características de unos candados y ubicación de una tienda, adiós lagañas.
De inicio, me quedé un poco temerosa, en mi cumpleaños del año pasado tuve una mala experiencia con unos tipos de muy mala pinta y parecían judiciales o Rateros con credencial. Lo que sea, la tranquilidad es un bien que también pueden arrebatarte, te sientes amenazado, aunque nadie te diga nada. Cus cus.
Para variar fui a dar mi peritaje.
Ahí va, Don Ratero, eligió para abrir el candado más chafa, el cual logró romper. Si todos supiéramos de candados, y entre varios eliges el más fácil, de inicio te ahorraría tiempo que es en sí la función de cualquier cerrojo, no hay uno que no pueda corromperse, simplemente es cuestión de tiempo, a mayor seguridad es solamente porque su apertura es más elaborada, en fin, pequeños detalles. Continuando con Don Ratero, luego de romper el candado, su trabajo habría rendido frutos de no ser por el pequeño detalle que ese candado está de adorno, jeje. La puerta que "cierra" está soldada. (Trampas para incautos, S.A. de C.V.)
Por si las moscas aumentamos el grado de complicación, ahora tengo que aprenderme la nueva dinámica. Algo que no puedo evitar es aumentar el nivel de suspicacia, llámemosle precaución. También era algo que ya esperábamos, con la situación económica hasta los rateros son improvisados, con menos habilidades pero también más desesperados, lo cual se traduce en mayores riesgos para todos.
Por cierto, aprovecharé que vienen las épocas decembrinas para hacer un aviso parroquial, haciendo honor a Scrooge, cuiden su dinerito, no se trata de vivir temeroso, simplemente avispado y con precauciones, hay mucho raterillo suelto, algunos con disfraz de descuento y/o meses sin intereses.
Foto: A Song in the Key of Light, por Gilderic en Flickr. Usada bajo licencia Creative Commons Attribution-NonCommercial-No Derivative Works 2.0 Generic.