El fondue, se vió frustrado por la sencilla razón de que ya no existe más el bistro al que me gustaba ir. Pero ya de regreso al búnker mi ojo bien entrenado detectó otro al cual procuraré visitar previa llamada telefónica para comprobar que siguen en funcionamiento.
Las penas con tacos son menos. Al menos la arrachera con queso fundido, no es exactamente el fondue que añoraba, pero distrae el paladar y la tripa que da gusto.
En otros comunicados, desde mañana, llega mi sacrosanta jechu, así que en los siguientes días solo soy un robot "mi-mamá-me-mima", me consienten y yo obedezco.
Todo parece indicar que habrá cierre de temporada embarazosa en los próximos días. ¡Al fin!, podrá exclamar el auditorio. Por ganas o por rebosamiento, pero he procurado que lleguen al punto cúspide en el que no solo yo me "alivie". Gracias Facebook, gracias Blog. Ahora puedo torturar gente desde lejanas tierras, y en cualquier horario.
Supongo que en ésta semana, es cuando el concepto de "aliviarse" y "dar a luz" toman sentido. Aunque sinceramente, en palabras de mi ginecólogo, mi embarazo se ha comportado excelentemente, así que cualquier queja es solo un capricho, por tener que decir algo. Imaginaba que a estas alturas ya ni siquiera podría probar picantes, lo cual no sucedió. Justamente vengo de darme una comilona a base de carnes y tacos, con cebolla y chilitos curtidos, eso sí, con moderación, para lo que normalmente acostumbraba. Desde hace meses elegí comer poca cantidad de condimentos picantes o demasiado ácidos que tener que prescindir abruptamente de ellos obligada por las circunstancias.
Dicen que "genio y figura... hasta la sepultura". Con la orden de internamiento hospitalario en mis manos, solo por no dejar la duda en el aire, y no es que viva de mi físico, pero hay que pensar en los bikinis... le pregunté a mi médico si la cicatriz que luciré en adelante será a lo largo o a lo ancho de mi corpachón. Respondió que la estética también es importante, y me dijo que no me apurara, que tengo bonito abdomen como para no seguirlo procurando. Sonriente, tomé el piropo y la ilusión. Se compran mentiras piadosas y se vende vanidad por kilos.
Si Rebeca da su consentimiento, todavía planeo en esta semana una visita al salón de belleza, y pedir mantenimiento completo. Me divierte imaginarla en mi interior haciendo algo parecido, decidiendo si sale con rizos o con el cabello alaciado, un poco de color en las mejillas y lista para salir al mundo a repartir besos.Por lo pronto están nuestras maletas listas, es decir, siguen listas desde hace varias semanas, que aprovechamos para echar un peine, y otros utensilios, por si el plan se hace bolas y tenemos que salir en greñas y con cara de angustia hacia el hospital. Previniendo todos los escenarios.
No hay plazo que no se cumpla:
Tic tac, tic tac, tic tac.



