Me refiero a un comportamiento habitual, en muchas de las personas, diría casi todos los que conozco, quienes en distinta intensidad caen en lo vulgarmente conocido como una chaqueta mental.
No se trata simplemente de hacer grupos entre pesimistas y optimistas. De hecho, el pensar que todo irá mal, es hasta optimista. El pensar que todo irá bien, se llama inocencia y en algunos lados hasta con palabras más feas.
Ante cualquier situación es recomendable contemplar las distintas opciones, es una manera de anticipar las siguientes jugadas. Solo que la línea divisoria es muy sutil, entre prever escenarios posibles y entorpecer cualquier escenario con pensamientos improductivos y chaqueteros.
Hace muchos años, hubo un singular personaje, digno de mencionar. Quién hizo un drama, luego de un comentario mío acerca de cortar antes de que fuera más largo... mi cabello. Pero en alguna parte se perdió, que atribuyó el corte a su persona y finas atenciones. Luego del numerito que hizo, y una vez aclarado el punto, corregí: entonces esa tarde me corté el cabello y de paso la relación incipiente. Todo iba bien hasta que enloqueció.
Por razones obvias, evito el nombre, pero no el mote con el que le conocíamos mis amigos y yo. El Jap. Que en adelante fue mejor conocido por prestar su nombre al verbo japear.
Japear. Acción que realiza un individuo, convirtiendo pocos e incompletos datos en pensamientos improductivos, emociones adversas y finalmente toma de decisiones de gente loca.
Así en idioma demasiadoego, cuando alguien japea es que está haciendose una chaqueta mental, y sirve para alertar a quien está siendo víctima de sus propios pensamientos apocalípticos.
Sobre todo en relaciones interpersonales es muy común que ocurra. Incluso le llaman "pensar demasiado", aunque si se pensara bien, simplemente es gastar energía a lo tonto y lejos de ayudarles a anticipar jugadas, nada más se meten el pie solit@s.
Pero no se limita a esos ámbitos, es como digo al inicio, un comportamiento habitual. Así hasta el trabajo, escuela, familia, todo se ve embarrado de chaquetas mentales. Aunque obviamente las más divertidas son las que ocurren en las relaciones de pareja. Divertidísimo para los espectadores.
Así que la próxima vez que le dé por elucubrar sus escenarios apocalípticos, respire hondo, solo sirve si tiene plan B, C... pero si solo se está atormentando, seguramente le está haciendo compañía al Jap en el mundo de las chaquetas mentales.
No se trata simplemente de hacer grupos entre pesimistas y optimistas. De hecho, el pensar que todo irá mal, es hasta optimista. El pensar que todo irá bien, se llama inocencia y en algunos lados hasta con palabras más feas.
Ante cualquier situación es recomendable contemplar las distintas opciones, es una manera de anticipar las siguientes jugadas. Solo que la línea divisoria es muy sutil, entre prever escenarios posibles y entorpecer cualquier escenario con pensamientos improductivos y chaqueteros.
Hace muchos años, hubo un singular personaje, digno de mencionar. Quién hizo un drama, luego de un comentario mío acerca de cortar antes de que fuera más largo... mi cabello. Pero en alguna parte se perdió, que atribuyó el corte a su persona y finas atenciones. Luego del numerito que hizo, y una vez aclarado el punto, corregí: entonces esa tarde me corté el cabello y de paso la relación incipiente. Todo iba bien hasta que enloqueció.
Por razones obvias, evito el nombre, pero no el mote con el que le conocíamos mis amigos y yo. El Jap. Que en adelante fue mejor conocido por prestar su nombre al verbo japear.
Japear. Acción que realiza un individuo, convirtiendo pocos e incompletos datos en pensamientos improductivos, emociones adversas y finalmente toma de decisiones de gente loca.
Así en idioma demasiadoego, cuando alguien japea es que está haciendose una chaqueta mental, y sirve para alertar a quien está siendo víctima de sus propios pensamientos apocalípticos.
Sobre todo en relaciones interpersonales es muy común que ocurra. Incluso le llaman "pensar demasiado", aunque si se pensara bien, simplemente es gastar energía a lo tonto y lejos de ayudarles a anticipar jugadas, nada más se meten el pie solit@s.
Pero no se limita a esos ámbitos, es como digo al inicio, un comportamiento habitual. Así hasta el trabajo, escuela, familia, todo se ve embarrado de chaquetas mentales. Aunque obviamente las más divertidas son las que ocurren en las relaciones de pareja. Divertidísimo para los espectadores.
Así que la próxima vez que le dé por elucubrar sus escenarios apocalípticos, respire hondo, solo sirve si tiene plan B, C... pero si solo se está atormentando, seguramente le está haciendo compañía al Jap en el mundo de las chaquetas mentales.