Muchas de las veces no necesitas decir nada. Tu mirada lo ha dicho todo ya. Los te quiero tienen ese pequeño destello, cuando los ojos saben sonreír desde el alma. O esa tristeza tan profunda, y en donde tus ojos no miran, porque están acurrucados en sus recuerdos más lejanos. O llenos de impaciencia cuando esperan ansiosos a que se abra el horno, vigilando a través del cristal a ese pequeño trozo de dulce. No hay más que decir, tu manera peculiar de entender al mundo no requiere grandes discursos. Hay diálogos de un amor inmenso que no necesitan palabras, se entienden, se observan, se cobijan el uno al otro y un guiño nos hace cómplices.
2 Diableques anotan:
No hay nada como conocer asi a una persona, o que te conozcan a ese nivel de detalle...
Y es una lástima las pocas personas que lo aprecian...
Pocas lo logran...
Publicar un comentario