miércoles 16 de noviembre de 2011

Ficción

Revisaba el periòdico, leyendo las ùltimas editoriales, y columnas. Demasiada polìtica y poco interès, al menos propio. Aún tengo escenas de las últimas lìneas de esa novela policìaca que acostumbro leer por las noches. Cuando encuentran el cuerpo, esa chica menudita y asustadiza a quien interrogan sabe màs de lo que aparenta con el detective. Lo ùltimo lo leì o lo soñé. Estaba entretenida en el festejo de las ùltimas nupcias. Lejos de preocuparme del menú o del lugar con jardìn, o el amplio estacionamiento, me preocupaba si los zapatos estaban acordes. Mis amigas, todas divorciadas ya. A más años, más arrugas, y mejores ingresos. Y yo que decìa que a la siguiente vuelta, preferirìa "arrejuntarme". Los sueños tambièn van cambiando, perdí a mi escapista del fin del mundo, mi Bruce Willis que siempre encuentra un atajo para escaparse. Ya no se pueden elaborar sueños con complicados planes, si en la cùspide del abismo, abro los ojos para buscar un chupòn en medio de la oscuridad. Hèroes a mí, ¡já!. Que vengan a calmar el llanto de mi hija y veràn lo que es bueno.

1 Diableques anotan:

Jo dijo...

ser mama es mas que una proeza y muchos seguro hemos pensado alguna vez... que es cosa simple...

las mamas
heroinas de verdad.


:)

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