miércoles 29 de junio de 2011

Explicaciones de lo absurdo (me dieron ganas de escribir un cuento)

Ya me iba a dormir pero me acordé de lo que creí que había olvidado. Inevitablemente veo las historias que no pasaron, los lazos que estuvieron y finalmente no están. Lo que sucedió solo en mi imaginación.

Me recuerdas a mí, caminando sobre mis pasos. O las horas platicando de todo y nada como si en aquel parque el tiempo no existiera.
Esto es así, pasan años, luego se forman diez, veinte años, y no sé si unos cuantos decenios después, un día me sorprenda antes de dormir pensando nuevamente lo mismo. Así, como esos amores que avanzan en un círculo, hasta que se termina desgastando el eje. En esa costumbre de andar así tan libre y darse cuenta que uno ya llevaba tiempo amarrado, nada más era cosa que de vez en cuando jalaran la cuerdita. Tantos años platicando, gastando noches, sorprendiendo al sol con los ojos abiertos, y en todos los finales parece que nadie dijo nada, o al menos yo no entendí de que iba todo. Times are changing. Una y otra vez. Como la vez que ahuyenté fantasmas quemando papelitos con mensajes crípticos, envueltos en forma de cartas, con sello postal. No hay fuego que alcance a los recuerdos. Si así fuera, ya habría quemado una ciudad o dos, tal vez tres. Piromaníaca emocional.

Unas veces lo atribuí a un desatino en la elección natural, también intenté algunas teorías sociales, y cuando la ciencia falla para entender los amores con sabor a fracaso, se recurre a la explicación de la suerte como a una especie de maldición. La verdad es que yo vivía en un lugar muy pequeño y son situaciones bastante predecibles si el mundo lo forman unas cuantas calles.

Mi última hipótesis, la cual sigue vigente desde hace casi 10 años es que uno nada más se ataruga con gente seleccionada ex profeso para ello. Algo bueno me trajo todo esto, descubrí que tengo radar para la gente inteligente y loca.
Para jugar este juego, uno puede ayudarse de canciones y de libros. Nada mejor que una buena cita en el momento preciso para decir sin decir nada, así como por casualidad, sin la menor intención. Después de varios raspones, llegué al punto en el que huyo de las analogías, por el altísimo riesgo que tengo por recaer en entretenerme tatuando el aire.

Hay gente que jode con intención, lo peor es encontrarse a gente buena que con tan buenas intenciones termina haciendo un desgarriate. Modositos chingaquedito. Acúsome yo, pero solo actué en defensa propia.

Ahora, mucha gente y canas después, la cosa cambió, porque ahora la distancia está a unos clicks. El resto sigue exactamente igual. Yo no sé en qué momento... por usar una frase trillada pero que en términos prácticos no aplica, porque incluso eso también lo recuerdo. El momento exacto en que tuve que voltear a verte.



p.d. Poca gente repara en las etiquetas que coloco en lo que publico. Si se dan cuenta, solo las pongo cuando me acuerdo, pero si se fijan mejor igual puede no importar. O es porque les estoy diciendo todo. Sépanse que la de Cine de Arte es porque ésta fue una película que como alguna vez me pasó 40 minutos después de iniciada la cinta no sabía de que iba, 2 horas después tampoco. O porque lo que para uno es sublime para el resto del mundo es totalmente aburrido o estúpido.




miércoles 22 de junio de 2011

Los del patíbulo

Two hangman's nooses and gallows behind the courthouse in Tombstone, Arizona - tombstone14x


Hoy mientras bajaba a mi hija del egomóvil, cargando portabebé, pañalera, paquete de pañales, bolsa de mano... junto a mí pasaron unas señoras ya mayores, y comentaron entre ellas lo suficientemente claro y fuerte para que yo escuchara
-Tienen dinero, pero no les gusta cuidar a sus hijos, bla bla bla


Sonreí consciente de que la ignorancia lleva a juicios precipitados y seguí mi camino.


Cabe aclarar, no es la primera vez, ni la última que alguien me señalará y verá a su juicio lo mala madre/mujer que soy. No me conocen, y lamento mucho que desgasten su tiempo y baba en mi persona.

Yo no tengo ni qué justificarme con nadie, ni explicarles. En pleno uso de mis facultades mentales y con todo un respaldo académico y experiencias laborales y propias, cometo mis propios errores, los menos que puedo, pero acostumbro a basarme en mis propios análisis de situación y decisiones, no en las ajenas.


Pero en todo esto, he notado algo en varias personas, en sus acciones, no solo es un juicio precipitado. Lamento decirlo, pero mi vida aristócrata detecta un marcado resentimiento social en el peladaje. Basta que asuman que uno gasta el dinero, como si uno se los arrebatase. No importa si uno trabaja o dedica buena parte de su tiempo a la planeación y distribución de sus gastos. Incluso solo por el apellido habrá quien dé por sentado cosas sin razón. Como si uno tuviese que pedir disculpas por sus genes. Durante años, he procurado una vida lo suficientemente austera, una porque la situación económica del país está jodida y eso nos toca a todos, y otra porque desde hace muchos años que empecé a vivir sola se convirtió en una de mis mejores herramientas para desalentar a los maleantes. No uso joyas, ni ostento objetos de lujo, porque además ni los tengo. Mis prioridades siempre han sido otras.

Mis padres, siempre nos dieron una herencia, y ésta la porto todos los días. La capacidad de construirme como persona. Me dieron las herramientas para aprender todo cuando desee, desde que aprendí a leer a temprana edad no he dejado de hacerlo, me enseñaron a adaptarme a cualquier circunstancia, colaboraron con mi autoestima y fortalecieron mi templanza para sopesar mis decisiones. "Lo que hagas, que sea porque lo decidiste tú", lo cual hago con mucho gusto. De ahí en fuera, no tengo más riquezas que mi ingrato corazón.


Así que cada que escucho a una persona resentida contra el mundo, pero que decide desquitarse conmigo, sonrío. Porque entiendo su pobreza, que no es la monetaria; su ausencia de valores, su fealdad insertada entre sus venas. Mientras se entretienen en juzgarme, yo me mantengo ajena a su mundo, porque mi vida está lejos de lo que ellos conocen.




Foto: Two hangman's nooses and gallows behind the courthouse in Tombstone, Arizona - tombstone14x por mlhradio en Flickr. Usada bajo licencia Creative Commons.

martes 21 de junio de 2011

Estación

Por circunstancias diversas, encontré al fin un estacionamiento acorde a mi presupuesto. Cercano a una de las calles más comerciales que hay en la ciudad. En realidad ya casi no practico mi habilidad para estacionarme. Después de que tomé el curso de manejo, para conocer la ciudad pensaba que técnicamente era buena conductora, siguiendo todas las reglas de tránsito menos una. Circulo 20-30 km arriba del límite establecido. Si les hiciera caso, no me salvaría de varias mentadas a mi sacrosanta jechu. Tanta prisa, para irnos a encontrar en el próximo alto.


El caso es, que la gente que me rodea y sus sagaces comentarios me rescatan de mis propios infiernos.

Y lo del estacionamiento viene a colación por lo siguiente. La primera vez que lo encontré, en realidad no tuve mucho de donde elegir, simplemente enfilé mi egomóvil apurándome para llegar a mi cita. Pero la entrada no es más que una pendiente. Mientras veía si el estacionamiento es de los que uno tiene que buscar su propio espacio, o hay alguien que junto al reloj checador simplemente toma tu lugar y uno toma su ticket. En esos 2 segundos, sin apagar el motor, el coche se fue ligeramente hacia atrás, si nada más estaba tomando impulso. Pero, el dependiente simplemente alzó los brazos como si fuera un juego de beisbol y me encominó a que mejor dejara yo ahí el coche. La confianza en mi destreza se hizo evidente. No les fuera yo a desgraciar el negocio.


A partir de ahí, cada que hago uso de sus servicios, simplemente llego, y cualquier empleado que me atiende solo me recibe con una sonrisa y toman mi coche, lo mismo para irme, me lo dejan en la puerta de salida, hacia la calle menos transitada. No deja de causarme gracia, en esa especie de protección mezclada con compasión.

Así mi día, luego de una charla definiendo mi futuro. Me decidí a tomar un desayuno en un restaurante nuevo. Como es costumbre, tomé el libro en turno que cargo en la cajuela y mientras me despachaban leía unas páginas más. El placer siempre se acompaña de otro placer. Esto es, mientras me sirven la primera taza de café.
Luego de leer la carta del menú, me decanté por los huevos motuleños preguntando previamente si la salsa contenía chile habanero, ante la negativa del mesero, cambié la opción a unos huevos al albañil. Bien picosos. Lo sabía, en cuanto uno le pide al mesero que por favor sea picante... es invitarlo a ir con la cocinera y sonreír juntos maquiavélicamente mientras preparan una mezcla picante que incluya hasta dinamita si es posible para que el cliente quede satisfecho con un sabor al rojo vivo que no se le olvide nunca.

Aunque se me aflojen los mocos, soy incapaz de perder la sonrisa. Me recordé como hace años, junto a mi amiga, mientras comíamos unas tostadas de salchicha callejeras, simulábamos ver unos aparadores y tratábamos de contener el contenido de nuestras narices, sin más ayuda que un pedazo de papel de estraza, poco faltaba para limpiarnos con los brazos. De vuelta a estos tiempos, y luego de un entrenamiento exhaustivo con chiles habaneros, difícilmente hay salsas que provoquen tal reacción. También aprendí a tener a la mano servilletas antes de cualquier circunstancia de éstas.

Cuando pedí la cuenta, con un gesto de picardía preguntó si mi desayuno había estado lo suficientemente picoso. Eso me devolvió la confianza en la humanidad. No importa lo que uno traiga, siempre hay alguien dispuesto a hacerte reír, aún a costa de ti mismo.
Luego, me hizo un comentario sobre que era una mexicana "de las buenas". Asumí que era por el episodio enchilado. No, se refería a mi libro. Me dijo que era una lástima que en México no leyéramos mucho, y pensaba que tal vez lo mejor era leer al menos un libro por mes, a lo cual asentí con un gesto, y me dijo que en su vida tal vez ha leído como 20 libros en total...
Pues sí, así está la cosa.
Salí de ahí para continuar mi día. Horas más tarde, al pagar en la libería por una nueva adquisición me informaron que tenía 40 pesotes disponibles en su tienda. Pocas veces me acuerdo de esa tarjeta, pero en realidad sentí como si hubiese encontrado un billete en la calle, listo para usar. Tal vez ya no leo como antes, pero es bueno saber que sigue dejando más beneficios que viajes imaginarios y vivir otras vidas sin salir de casa.

Cuando me fui a casa, el viene viene de afuera de la guardería me dijo, ahora sí ya le sale a la primera no?

Una clavada en batería de reversa y en hora pico. Sí, ya me sale a la primera.

jueves 9 de junio de 2011

Avances en la historia de la humanidad


Vaya usted a saber quién fue el genio creativo de ésta nueva modalidad en el consumo de bebidas hidratantes. Pero hay que reconocer que es una excelente idea.

Como es bien sabido, la cantidad de cervezas a consumir, lo determina el ambiente festivo. Es decir, usted puede anticipar la compra de cierta cantidad, pero la meritita verdad, todo dependerá de lo alegres que sean sus amigos y usted mismo, conforme aumente el calor y las charlas empiecen a hacerse más interesantes, aparezca una conquista que no estaba tan fea, o lo deshidratados que se encuentren.

Luego, piense el peligro potencial al que todo buen borracho se ha expuesto durante años. Ya sea caminando o en algun vehículo, desde que lo asalten o algo insólito, como que se le crucen los postes. O si juega la selección, nadie quiere ser seleccionado para irse por un cartón, y el medio tiempo es un lapso muy corto. Imagínese, con esta modalidad del servicio a domicilio solo basta hacer la llamada pertinente, sí, confiamos en que los números todavía son visibles a esas alturas, y con atender la puerta en el momento justo, tendrá la dotación necesaria de líquidos para no atragantarse con las botanas.

Ahora, algo importantísimo!, habrá que saber el horario de atención. Ese es un detalle que espero que la compañía cervecera haya contemplado y realizado estudios bastante serios al respecto.

Por lo pronto, ahí les dejo una esperanza en su atribulada vida. Sí hay progreso y el hombre siempre encontrará la manera de facilitarse la vida y la alegría.

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