Ya me iba a dormir pero me acordé de lo que creí que había olvidado. Inevitablemente veo las historias que no pasaron, los lazos que estuvieron y finalmente no están. Lo que sucedió solo en mi imaginación.
Me recuerdas a mí, caminando sobre mis pasos. O las horas platicando de todo y nada como si en aquel parque el tiempo no existiera.
Esto es así, pasan años, luego se forman diez, veinte años, y no sé si unos cuantos decenios después, un día me sorprenda antes de dormir pensando nuevamente lo mismo. Así, como esos amores que avanzan en un círculo, hasta que se termina desgastando el eje. En esa costumbre de andar así tan libre y darse cuenta que uno ya llevaba tiempo amarrado, nada más era cosa que de vez en cuando jalaran la cuerdita. Tantos años platicando, gastando noches, sorprendiendo al sol con los ojos abiertos, y en todos los finales parece que nadie dijo nada, o al menos yo no entendí de que iba todo. Times are changing. Una y otra vez. Como la vez que ahuyenté fantasmas quemando papelitos con mensajes crípticos, envueltos en forma de cartas, con sello postal. No hay fuego que alcance a los recuerdos. Si así fuera, ya habría quemado una ciudad o dos, tal vez tres. Piromaníaca emocional.
Unas veces lo atribuí a un desatino en la elección natural, también intenté algunas teorías sociales, y cuando la ciencia falla para entender los amores con sabor a fracaso, se recurre a la explicación de la suerte como a una especie de maldición. La verdad es que yo vivía en un lugar muy pequeño y son situaciones bastante predecibles si el mundo lo forman unas cuantas calles.
Mi última hipótesis, la cual sigue vigente desde hace casi 10 años es que uno nada más se ataruga con gente seleccionada ex profeso para ello. Algo bueno me trajo todo esto, descubrí que tengo radar para la gente inteligente y loca.
Para jugar este juego, uno puede ayudarse de canciones y de libros. Nada mejor que una buena cita en el momento preciso para decir sin decir nada, así como por casualidad, sin la menor intención. Después de varios raspones, llegué al punto en el que huyo de las analogías, por el altísimo riesgo que tengo por recaer en entretenerme tatuando el aire.
Hay gente que jode con intención, lo peor es encontrarse a gente buena que con tan buenas intenciones termina haciendo un desgarriate. Modositos chingaquedito. Acúsome yo, pero solo actué en defensa propia.
Ahora, mucha gente y canas después, la cosa cambió, porque ahora la distancia está a unos clicks. El resto sigue exactamente igual. Yo no sé en qué momento... por usar una frase trillada pero que en términos prácticos no aplica, porque incluso eso también lo recuerdo. El momento exacto en que tuve que voltear a verte.
p.d. Poca gente repara en las etiquetas que coloco en lo que publico. Si se dan cuenta, solo las pongo cuando me acuerdo, pero si se fijan mejor igual puede no importar. O es porque les estoy diciendo todo. Sépanse que la de Cine de Arte es porque ésta fue una película que como alguna vez me pasó 40 minutos después de iniciada la cinta no sabía de que iba, 2 horas después tampoco. O porque lo que para uno es sublime para el resto del mundo es totalmente aburrido o estúpido.
Me recuerdas a mí, caminando sobre mis pasos. O las horas platicando de todo y nada como si en aquel parque el tiempo no existiera.
Esto es así, pasan años, luego se forman diez, veinte años, y no sé si unos cuantos decenios después, un día me sorprenda antes de dormir pensando nuevamente lo mismo. Así, como esos amores que avanzan en un círculo, hasta que se termina desgastando el eje. En esa costumbre de andar así tan libre y darse cuenta que uno ya llevaba tiempo amarrado, nada más era cosa que de vez en cuando jalaran la cuerdita. Tantos años platicando, gastando noches, sorprendiendo al sol con los ojos abiertos, y en todos los finales parece que nadie dijo nada, o al menos yo no entendí de que iba todo. Times are changing. Una y otra vez. Como la vez que ahuyenté fantasmas quemando papelitos con mensajes crípticos, envueltos en forma de cartas, con sello postal. No hay fuego que alcance a los recuerdos. Si así fuera, ya habría quemado una ciudad o dos, tal vez tres. Piromaníaca emocional.
Unas veces lo atribuí a un desatino en la elección natural, también intenté algunas teorías sociales, y cuando la ciencia falla para entender los amores con sabor a fracaso, se recurre a la explicación de la suerte como a una especie de maldición. La verdad es que yo vivía en un lugar muy pequeño y son situaciones bastante predecibles si el mundo lo forman unas cuantas calles.
Mi última hipótesis, la cual sigue vigente desde hace casi 10 años es que uno nada más se ataruga con gente seleccionada ex profeso para ello. Algo bueno me trajo todo esto, descubrí que tengo radar para la gente inteligente y loca.
Para jugar este juego, uno puede ayudarse de canciones y de libros. Nada mejor que una buena cita en el momento preciso para decir sin decir nada, así como por casualidad, sin la menor intención. Después de varios raspones, llegué al punto en el que huyo de las analogías, por el altísimo riesgo que tengo por recaer en entretenerme tatuando el aire.
Hay gente que jode con intención, lo peor es encontrarse a gente buena que con tan buenas intenciones termina haciendo un desgarriate. Modositos chingaquedito. Acúsome yo, pero solo actué en defensa propia.
Ahora, mucha gente y canas después, la cosa cambió, porque ahora la distancia está a unos clicks. El resto sigue exactamente igual. Yo no sé en qué momento... por usar una frase trillada pero que en términos prácticos no aplica, porque incluso eso también lo recuerdo. El momento exacto en que tuve que voltear a verte.
p.d. Poca gente repara en las etiquetas que coloco en lo que publico. Si se dan cuenta, solo las pongo cuando me acuerdo, pero si se fijan mejor igual puede no importar. O es porque les estoy diciendo todo. Sépanse que la de Cine de Arte es porque ésta fue una película que como alguna vez me pasó 40 minutos después de iniciada la cinta no sabía de que iba, 2 horas después tampoco. O porque lo que para uno es sublime para el resto del mundo es totalmente aburrido o estúpido.
