miércoles 29 de septiembre de 2010

De vuelta al trabajo

Despues de tanto descansar, me invitaron a regresar al trabajo. Muy motivada, por la caída estrepitosa que tuvo mi cuenta bancaria, me encontré trabajando como si nunca me hubiera ido.
Aunque ya la mala costumbre me hace sentir que disfruto trabajar mucho. Me dieron gusto.
El único detalle que complica ahora la logística es coordinar los horarios de la acompañantita. Así a las 5 de la mañana pongo cara de mona lisa alimentándole, tratando de distraerme en algo antes de caer de sueño junto a ella, o encima de ella, lo cual sería mucho peor. Así diariamente despierto con esa sensación de que hacía unos cuantos minutos había cerrado los ojos, ¿a qué hora me movieron el reloj?.
¡Ahh todas mis farras y desvelos al fin rinden frutos!, como quien dice, solo pienso que más cansada estaría de haber salido a un antro o reunión, y encima me he ahorrado lo de unos quesos con vino.
¡A todo dar!, con la salvedad de que me están llevando de "fiesta" diario.

Trasnochada y con más corrector de ojeras, pero con el ánimo rejuvenecido, así llego al trabajo, cargando mis triques, previo encargo de mi pequeña en la guardería.

Hoy, aparte de desvelada, solo traía un té en la barriga y ya era el medio día. Lo cual es sumamente grave para mi neuronaje, las tripas solo chillan en sistema dolby stereo. Resignada a una torta de jamón, providencialmente dí con un restaurancito antes de la tiendita de la esquina.
No le había visto antes de mi partida hace más de 2 meses.
He ahí las sorpresas, agradables del día, el concepto de comida para llevar o comer ahí mismo, atendida por nutrióloga. Así que pedí un desayuno con huevos al gusto, mío y el de ellos. Una especie de huevos rancheros, pero frito solo era el huevo, el resto sin grasa, mi jugo tamaño ración decente, un vaso chiquito (aunque yo de buena gana habría pedido un litro como en los carritos de las esquinas), y café. Los precios me parecieron justos, y me sorprendieron con el agregado de jamón adornando mi plato.

Me pareció muy bueno el concepto, vaya, no es un menú personalizado, tampoco son adivinos y para ello hay que acudir a una revisión, pero me doy por bien servida porque no me han atiborrado de carbohidratos y grasas.

Ojalá hubiera más restaurancillos así alrededor de las oficinas.

No vaya a ser como cuando iba a la recién centenaria UNAM, donde algunas de sus secres, desayunaban de 10 a 11 su plato de fruta. Una especie de bandeja de unisel con 1 kilo de fruta y 1 litro de yogurt, con media bolsa de granola. Después de eso, la torta, y un café con splenda o sin azúcar, por aquello de la dieta.

Por lo pronto, ya encontré donde ir a saciar mi hambre feroz, sin sentir que le agrego demasiada energía a mis reservas adiposas.
Y un día, de estos, estrenaré mi ponchipaquete de dvd de pilates, que no será hoy. ¿Contarán las caminatas que hago mientras arrullo a la peque? y los bíceps que se me están fortaleciendo de cargar el portabebé y carriola, pañalera, bolsa, lap, y una cobijita extra, paraguas, cangurera... y si me apuran todavía sostengo el chupón en el dedo chiquito, por si en el camino se enfada la amita.

Llegó la hora de trabajar, de a deveras.

domingo 19 de septiembre de 2010

Ambigüedades

Tan campante que va una por la vida, hasta que se topa con unos rollazos que uno termina entendiendo poco y mal de aquello que le quisieron decir, pero en mucho ocultar.

Como en los estatus en facebook, para que me entiendan.

Quien escribe, muchas veces, platica/escribe "algo" porque no se aguanta las malditas ganas, de contar aquello que prefiere que los demás no adivinen, pero que le hagan el intento y en una de esas pregunten ¿qué...? (WTF)

Pero eso no es nada moderno, esa mañita es tan antigüa, incluso más que mi juventud. A propósito de pubertades, ¿les dije que ya cumplí 37 años? Se ven así como un friego de experiencias, pero mi ingrato corazón sigue conservándose inocente a pesar de los pesares. Por si les corroe la curiosidad, los festejos no tuvieron vino tinto, ni pasarela de lencería, ni restaurantes pomposos, ni siquiera el galán esperándome en su flamante auto. A cambio, tuve mucho más que todo eso, en la comodidad de mi búnker, y no pude evitar una lagrimita, no por mí, y mi deseo al apagar mi velita del pastel lo envié a kilómetros de mí, espero que pronto se cumpla, o que todo mi cariño alcance para algo.

Eso es justo lo que sucede casi todo el tiempo en todas las personas. Lo que acabo de hacer que muchos no entenderán, pero llegará a donde tiene que llegar, aunque igual el destinatario podrá tener la duda de si fue un envío especial, o solo era para tener tema de que hablar en el blog.

Volviendo a las ambigüedades, y eso estuve pensando luego de una charla con un fantasma del pasado. Me pude evitar 11 años de altibajos si tan solo en la primera semana de conocernos me hubieran dicho "¿jalas o busco otra?". Pero no, había que leer filosofía, para rezumbarse, y llevar un curso de criptología que nunca nadie entendió y luego lanzar unas frases así intentando decir algo, pero también que incluyera la opción de retractarse por si el otro no correspondía a aquello que se pensaba. Jalas o busco otro era más sencillo.

Me vine a enterar una década después de lo fácil que era. Años después, todavía hay referencias que uno cree tener bajo su posesión, y que nadie más entendería, porque formaron parte de un código secreto, de un diálogo entre sordos. Y hay quien cree que hace poesía.

Algo parecido sucede con las analogías. Es divertido hasta que te chamaquean. O hay un punto en el que ya alguien no sabe de qué le están hablando. Justo como hacer piruetas en el trapecio, sin red. Claro, siempre hay alguien abusado que les ocupa, y hay de aquell@s que se dejan embaucar en los cantos de sirena.



No sabía de qué escribir, o mejor dicho, no sabía como desahogarme. Es posible estar triste, mientras te invade un sentimiento de coraje e impotencia, y en el fondo, sabes que todo lo que quieres a alguien te mantiene aferrado a la esperanza, y te alegras de que exista y persista.

jueves 9 de septiembre de 2010

Gari (jengibre encurtido)



Un complemento indispensable para el sushi, y que al menos yo no lo he encontrado ya preparado fácilmente. Salvo que tengan un proveedor de comida oriental. En aquellos lejanos tiempos, allá por mis rumbos de la fuente de la Diana cazadora, sobre la calle de Sevilla, había una tienda coreana en donde podía encontrar el jengibre encurtido listo para llevar y a un precio bastante accesible. Nunca pensé extrañar a los coreanos.

Ejem, pero tampoco es cosa del otro mundo, y si no lo venden, se consigue bajo propio riesgo.

Es muy fácil realizarlo, a continuación coloco los ingredientes que son a tanteómetro.

Ingredientes:
200 gramos de jengibre
media taza de vinagre de arroz
1 cucharadita de azúcar
1 a 2 cucharadas de sal de mesa

Procedimiento:
Lavar y pelar el jengibre. Cortar en rebanadas muy delgadas. Luego salar, y secar, ayudándose con toallas de cocina, y posteriormente poner las hojuelas saladas a desecar en el sol unas horas. Una vez que están listas las hojuelas, se colocan en un frasco de vidrio lavado y de preferencia esterilizado. Verterles una preparación con vinagre de arroz con azúcar disuelta, calentado un poco sobre la estufa, se coloca caliente sobre las hojuelas y se cierra el frasco.
Dejar reposar en el refrigerador unos días, al menos 3-5 y ahora sí, está listo para degustarle junto a sus makis. Dicho sea de paso, este jengibre queda tal como lo he comido en otros lugares y mejor que el que compraba hecho. Ya me dirán qué tal les quedó.





* Reclamos en la ventanilla que abre de 2 a 3 de la mañana, sea paciente si no le responden inmediatamente.

martes 7 de septiembre de 2010

Se solicita asesor de imagen

Casi no veía tele, ahora la veo poco, entre una toma de leche y cambiada de pañales, olvido el tiempo que transcurre y pongo mi televisión-reloj para orientarme.
Gracias a eso, me he divertido viendo comerciales de Peña Nieto. No se espanten, todavía no me pongan la camisa de fuerza. Pero de verdad que es jocoso ver al fulano, trepado en un coche, que uno supone lleva chofer. Hablando con cara de "estoy trabajando duro por ustedes". Sin duda es físicamente atractivo, pero la producción que trae atrás le hace parecer actor de televisión. Ya trae las tablas, o es por rebosamiento.
Aunque al igual que en su anterior campaña, que ahora está desde sus informes de gobierno, pero con amplias expectativas hasta el 2012, no reparan en gastos en publicidad, tan solo he visto sus comerciales en tv, youtube, y redes sociales, amén de sus viajes a los otros estados como "apoyo" a candidatos en las pasadas elecciones.

Don Copete en anuncios de youtube.

Un día de estos, si me candidateo a algun puestazo público que no sea de quecas, creo que deberé contratar a sus asesores de imagen, mínimo para que me den la marca del gel que usa el fulano y no despeinarme por mucha lágrima y cara de compungida que ponga cuando les diga que tan del carajo estamos.

Al menos ahorita, me conformo con un peinado de salón, bueno, de perdida un alaciado express.

lunes 6 de septiembre de 2010

Gracias por las risas

En estos días me sigue pareciendo raro, no encontrar su acostumbrada columna. Como un viejo vicio, así era para mí leer a Dehesa. Con su peculiar estilo, a pesar de que sus relatos reflejaran esos dramas con los que se vive en México, uno terminaba sonriendo con sus ocurrencias. A más de uno les dió un empujón, a otros los mantuvo bajo la mira siempre. Nunca le conocí en persona, tampoco soy tan acosadora y me disuadió cuando mencionó el margen de edad que una debía tener si aspiraba a pretenderle.

Siempre me pareció una persona que disfrutó lo que hizo, en cualquier ámbito en que incursionó, tal vez no siempre ganó, ni amasó fortunas, pero ante todo lo que la vida le presentaba la gozó, y eso me parece digno de respeto.

Me dió mucha tristeza saber que pronto fallecería, y días después saber que ese pronto había llegado. Eso por egoísta que es una, y aunque ajenos, cuesta trabajo dejar ir a lo que uno piensa como suyo. Me quedo con todas esas mañanas y sus letras.


Adiós Dehesa

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