lunes 17 de octubre de 2011

No te lo pongas!

Los desastres de la moda.


Siempre he disfrutado ver revistas e imagenes de las pasarelas, pero eso no significa que yo vista a la última moda. De hecho visto un poco aburrido, no me complico y difícilmente uso algo muy llamativo. Soy de usar pocos accesorios y estos han de ser discretos. Ni escotes que quiten el aliento, ni atrevidas combinaciones de colores. Yo prefiero la elegancia de la sencillez.

Jamás seré un icono de la moda, eso lo sé. Pero como toda mujer, me fascina ir de compras, escoger trapos, zapatos, soñar con combinaciones hechas para la ocasión.

Porque al fin y al cabo, cada que una escoge un atuendo, elige también lo que quiere mostrar. El exceso también muestra muchas veces las carencias.

Y el título de esta publicación, alude a un programa que ví hace varios años, transmitido en el canal Health&Home, en su versión inglesa. La dinámica era mediante sugerencia de amigos y familiares, así escogían a la participante a la cual premiaban con una cantidad de dinero, la cual debía gastar en nuevas prendas de ropa. Por supuesto, luego de sobrevivir a las expertas críticas y someterse a la prueba del cuarto de espejos. Así, le criticaban uno a uno sus trapitos usuales.

Lo sorpresivo era que la concursante elegida siempre entraba en uan especie de shock, al enterarse que fueron sus amigos y familiares quienes le consideraban mal vestida. Y lo es. No lo esperamos., aunque sería lo más inmediato y lógico. Aunque también, es más fácil hacer oídos sordos. Y porque finalmente, el ir bien o mal vestido es totalmente subjetivo.


Con mi hermana y cuñada reíamos, cuando mi hermano nos ponía en ese escenario. -No, no creo que mis amigas piensen que me visto mal. La respuesta de mi hermano fue muy lógica. Era cierto, porque nuestras amigas se visten muy parecido a nosotras.

Ese es otro tema, pero desde ese entonces observé esa casualidad. Tengo amigas varias, distintas,pero a la larga, me percato que elegimos cierto tipo de prendas muy parecidas. Porque la afinidad es fácil de encontrar con las personas que convives a menudo. Si pasas largas horas de plática de cafés, chat, facebook, y opinas sobre moda, algo tomas de ellas y viceversa, algo toman de ti.

Así que no está de más echar un vistazo a nuestros amigos, y sí, seguramente tenemos los mismos pecados de moda. Yo me visto tan mal, como se visten mis lectores... ¿cómo la ven desde ahí?

miércoles 12 de octubre de 2011

Diálogos

Al fin estoy teniendo una mejoría, he dejado de hablar sola.
Ahora mi hija parece responder a esos diálogos profundos que suelen darse entre madre e hijas.

Loca 1. -¿Y tu leche?
loquita 2. -aquí.. leche, eche eche.
Loca 1. No la guardes en la bolsa de la pijama, y tampoco el muñeco quiere leche.
Loca 2. -tooo (Mientras le enjareta la mamila al osito de peluche).

Loquita 2. -Maaaaaamaaaa maaaá ma.
Loca 1. -Dime!
Loquita 2. Bohhh!
Loca 1. -Ay!!, me espanté. (fingiendo cara de susto)



Hasta hace unos años, me sonrojaría si me algun atrevido me alzara la blusa para hacerme cosquillas en el abdomen. Ahora, en esta tarde y la de ayer, hago mi cara de póquer, e intento avanzar en lo posible en un tejido, mientras mi hija me levanta el suéter, baja la cintura del pantalón y a diestra y siniestra me pica la lonja, me hace cosquillas, y se instala en un ir y venir, provocándome a corretearla, a devolverle las cosquillas.

Ya no soy la única loca en éste búnker.

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