martes, 4 de mayo de 2010

Asiento reservado


Ahí vengo con mis historias bizarras. Aunque nada tiene de extraño, luego verán, que a la mexicana uno está acostumbrado a que las cosas sucedan de forma distinta, combatiendo toda lógica y razón.

Ayer tenía que acudir a un banco, que está en una plaza comercial. Dado que el estacionamiento de dicha plaza es muy reducido, por un lado, y por el otro lado conozco una ruta de microbuses que pasan en la esquina del búnker y me dejan exactamente frente a ese centro comercial, la decisión no es difícil.

No tengo problema, o hasta ahora, no lo había sido, en viajar en transporte colectivo, es más, hasta disfruto los paseos. La unidad que tomé ayer no contaba con asientos para minusválidos o personas embarazadas. Tampoco había asientos disponibles. Tampoco es raro que las unidades de transporte colectivo funcionen así de incompletas. Así que me acomodé donde pude y cupe con mi recién adquirido aumento de volumen, sostenida de un tubo a 20 uñas, y no precisamente para hacer piruetas sensuales.
No, no hubo nadie que me cediera su asiento. Mhh lo cual no era algo que esperara, aunque es más fácil que surjan caballeros cuando he estado sin barriga y con ropa entallada. Es curioso, pero nada tiene de extraño, no olvidemos que muchas personas como te ven te tratan. El problema es que "no vemos" lo que no nos conviene.

Recordé lo sucedido la semana pasada, por primera vez durante el embarazo, forcé al acompañante a estacionarse en el sitio reservado para futuras mamás, que ciertamente están cercanos a la entrada a la tienda. Actualmente cuento con 6 meses de embarazo y es evidente que lo estoy. Aún así, mi acompañante se resistía, le parecía que tal vez haya gente que lo necesite más... pero yo no creo poder ir al supermercado con la misma frecuencia en los días próximos a parir, si es que eso es lo que amerito para pertenecer a la categoría de "necesitarlo más". Mi explicación fue dada con ejemplos vivos. La mayor parte de las personas que se estacionan en esos sitios, ni son mujeres ni mucho menos cuentan con un embarazo., simplemente los ocupan porque quienes realmente los debieran utilizar, prefieren estacionarse en otro sitio pensando que hay alguien que lo "necesite más". Teniendo como resultado, que solo contribuyamos a que los abusivos tomen ventaja.
Es más, ayer en el super, mientras caminábamos, una señora de unos 70 años casi me atropella, su empujón solo alcanzó a rozarme. No me imagino en una situación en la que yo empuje a una persona mayor, mediana o pequeña., es algo inadmisible a mi manera de ver, como tampoco es correcto que una persona de cualquier edad, empuje a una embarazada. Bienvenida al planeta de los simios.

Hace muchos años, fui a una revisión de un procedimiento quirúrgico que me habían realizado, ajustaron un distractor óseo que traía colocado en la mano. Lo cual es moderadamente doloroso. Así que de regreso a mi hogar, en el metro, no supe si fue a causa del dolor que me venía taladrando los huesos, o realmente me molestó ver a un tipo muy acomodado en el asiento para minusválidos mientras yo con mi brazo derecho inmovilizado, con el brazo izquierdo hacía piruetas tratando de sostenerme y sostener mi mochila. Pocas veces soy tan autoritaria, le pedí enérgicamente que se levantara de ese asiento porque yo lo requería. Ni rechistó, se levantó y yo me acomodé. No sentí remordimientos, lo que me sorprendió es que me haya hecho caso sin encima soltarme una sarta de groserías, o realmente sí lucía lo suficientemente jodida.

Ciertamente, no nos resulta ajeno ver que hay gente que ocupe lugares designados a la población minusválida o con necesidades especiales, como dicen los políticamente correctos . Si bien el embarazo no es una enfermedad, sí se disminuyen las capacidades que normalmente tenías. El equilibrio de tu propio cuerpo cambia radicalmente, y desplazarse en vehículos en movimiento, coloca en mayor desventaja. No ameritas muletas, y solo algunas veces se llega a usar silla de ruedas, las distancias simplemente, no pueden recorrerse con la misma facilidad que antes. Solo que eso no lo ven.

Entonces, la gente en general no está muy entrenada en cuanto a atención hacia las personas que nos rodean, no solo es insensibilización, sino que encima hay quien se aprovecha.

En el búnker, tuve que hacer un coco wash a mi acompañante, quien me considera una Lara Croft, una mujer de acero, de voluntad inquebrantable, tuve que recordarle que 9 kilos al frente me descalifican para travesías todo terreno incluyendo las selvas de asfalto. Creo que he abonado, y he cedido lugares cuando lo he considerado ante gente que lo ha necesitado más que yo. Así que ahora, no pienso hacer concesiones argumentando mi fortaleza, y porque también quienes hemos llegado a necesitar esos lugares especiales somos responsables de su buen uso. Toma y daca.

6 comentarios:

HSR dijo...

Gran cruzada la que inicias, considerando que, como indicas, hay muchas resistencias culturales a ver en el otro lo que hay de mí mismo.

Alguien decía que la mirada no puede resistirse pues es la revelación concreta de la humanidad en el otro que tiene mucha semejanza con la humanidad que yo guardo.

Saludos y ánimo, desde tu vientre le enseñas a quien viene que los mexicanos podemos transformar nuestra ausencia de cultura y respeto por otros...empezando por uno mismo.

. dijo...

desgraciadamente es algo que ya no se compondra, los gandallas y cero caballerosos abundan y esta plaga se crecera mas cada dia, tengo harta curiosidad por ver alguna foto tuya con tu panzita, espero te encuentres bien, y que todo este marchando re bien, te dejo un saludo!

Ivonne Rotter dijo...

Estoy totalmente de acuerdo contigo, no solo por lo que a ti corresponde por habilidades disminuidas, más aún por la responsabilidad que dar vida significa, su bienestar depende de nosotras, así que de nosotras depende exigir nuestro derecho a ser tratadas con respeto, con cuidado. Es cierto no es una enfermedad, pero es un estado de arduo trabajo, que minimo requiere la recompensa de una que otra facilidad. Yo al igual que tu hice uso de lo que se me ofreciá, a buenos o malos ojos de quién fuera y hoy con mi crió en brazo sigo exigiendo lo que corresponde.

El hombre del traje gris dijo...

Creo que esa clase de cosas es importante saberlas, muchas veces uno no tiene idea de que tantas broncas trae un embarazo, quiza muchas veces pensamos que es solo como traer una mini panza chelera y antojos extras... pero pues creo que hasta qeu no tienes una embarazada a la mano no lo sabes...

Tambien hay unas mujeres admirables que andan en chinga pa todos lados a pocas semanas de dar a luz.

Georgells dijo...

Hola Zereth!

En el fondo es un sencillo caso de tener una autoestima adecuada: te mereces cuidarte. No tiene nada de malo.

En efecto, el problema es que como sociedad acostumbramos a "no ver" los dilemas ajenos, siempre concentrados en nuestros propios problemas. Pero, por supuesto, no justifica el no estar atento a los demás.

Me da gusto que exijas y te consientas. Seguir tu embarazo se ha convertido en toda una aventura.

G.

Jo dijo...

Acabo de darme cuenta que cuando no sufrimos las situaciones o no estamos en esa postura... "no vemos" las cosas bajo todas esas perspectivas...

:S

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