Faltan unas horas para que regrese a casa, y como en otras ocasiones, me gusta revisar las viejas fotografías que aún conservan mis padres en su casa. Lamentablemente hay pocas fotos mías, muchas quedaron perdidas en una tormenta. Mi padre me ha preguntado si he sido feliz, al observarme revisar las fotos que comparto con mis hermanos, constantemente salimos bailando, jugando, inflando nuestra lancha, disfrazados en halloween, fiestas infantiles, de vacaciones. Mi respuesta fue, SOY feliz, lo que fui, lo que soy ahora.
También me da tristeza, constatar en esas imágenes que hay más ausencias físicas, y veo a gente que he querido y extraño tanto.
Observo lo que fuimos, y es cierto, éramos más chaparritos, más flacos, más traviesos, lo comparo ahora por ejemplo con mis primos, todos ya con familia, hijos, perro. Más grandes, más fuertes, más raspados, y con más lonjas, pero sonrientes. De pequeños detalles hemos construido nuestras vidas.
Veo a gente que han sido mis compañeros de escuela y con trabajos recuerdo sus apellidos, algunos no recuerdo ni sus nombres. Algunos parece que no han cambiado o son junto conmigo, de los que no envejecemos, nada más maduramos. Recuerdo con risas a mi amiga E, en aquella fiesta de pueblo "humilde pero sencilla", desde entonces ya éramos cómplices. Años más tarde, mientras ocurría la ceremonia donde hacíamos el juramento hipocrático, a unas butacas de mí, también está B. Ambas siguen compartiendo sus alegrías y penas conmigo, antes en msn, ahora en facebook, modernizadas, evolucionando desde que compartíamos el lunch, posteriormente con nuestros primeros sueldos los cafés en los portales y a últimas fechas un lugar de juegos infantiles para nuestros monstruitos.
Es ahora cuando hace falta un escáner. Ya veremos si mañana se me aparece alguno que me ayude a transportar esos recuerdos hacia mi acompañante. le doy la razón, cada que ve bailar a nuestra hija, menciona que es igualita a mí, y no tengo cómo negarlo. Bailar es como sonreír, una expresión corporal para la alegría.
También me da tristeza, constatar en esas imágenes que hay más ausencias físicas, y veo a gente que he querido y extraño tanto.
Observo lo que fuimos, y es cierto, éramos más chaparritos, más flacos, más traviesos, lo comparo ahora por ejemplo con mis primos, todos ya con familia, hijos, perro. Más grandes, más fuertes, más raspados, y con más lonjas, pero sonrientes. De pequeños detalles hemos construido nuestras vidas.
Veo a gente que han sido mis compañeros de escuela y con trabajos recuerdo sus apellidos, algunos no recuerdo ni sus nombres. Algunos parece que no han cambiado o son junto conmigo, de los que no envejecemos, nada más maduramos. Recuerdo con risas a mi amiga E, en aquella fiesta de pueblo "humilde pero sencilla", desde entonces ya éramos cómplices. Años más tarde, mientras ocurría la ceremonia donde hacíamos el juramento hipocrático, a unas butacas de mí, también está B. Ambas siguen compartiendo sus alegrías y penas conmigo, antes en msn, ahora en facebook, modernizadas, evolucionando desde que compartíamos el lunch, posteriormente con nuestros primeros sueldos los cafés en los portales y a últimas fechas un lugar de juegos infantiles para nuestros monstruitos.
Es ahora cuando hace falta un escáner. Ya veremos si mañana se me aparece alguno que me ayude a transportar esos recuerdos hacia mi acompañante. le doy la razón, cada que ve bailar a nuestra hija, menciona que es igualita a mí, y no tengo cómo negarlo. Bailar es como sonreír, una expresión corporal para la alegría.



