¡Dios mío! ¿Qué hice?
Esta frase la escuché por primera vez, cuando una tía me platicaba su primera impresión después de su noche de bodas.
Preferí responder con un silencio y dar un golpe de timón, ehhh mire allá!.... No pude hacer más. Me parecía gracioso a más no poder, pero dado el tono en el que lo había relatado, algo en mi interior me pedía contener la risa.
Sin embargo, a partir de entonces, suelo utilizar esta frase cuando me ocurren pequeñas catástrofes sin importancia.
Pues bien, no hay manera de rescatar las fotos que había en algunas publicaciones de este blog. Dada la concurrencia a este chinguirito, empezando por quien escribe, pues creo que el drama puede omitirse. Así de efímera es la vida, cuantimás unas fotitos mal hechas.
lunes, 13 de noviembre de 2017
lunes, 31 de julio de 2017
Volviendo a lo básico
Hace muchos ayeres que abrió este blog, pero ya tenía su historia en páginas que han pasado a mejor vida y donde es mejor no excavar. Parafraseando a JuanGa, "no lo miento, fui feliz, aunque con muy poco amor". Que en realidad durante varios años publicando eventualmente en este changarro me he divertido bastante pero los intereses y circunstancias cambian. Las redes sociales como facebook o twitter en algo han abonado, en perjuicio de los blogs, muchos no mutaron, nacieron en otra etapa de estos andares, como por ejemplo los videoblogs y muchísimas opciones ya de interacción virtual. Por otro lado, en ocasiones tengo la impresión de que a muchas personas no les gusta leer, vaya, si no es una imagen bonitilla o un meme que cause gracia después de 2 segundos les da pereza tanta letra.
Decidí hace unos días volver a este sitio, simplemente porque me gusta, sin anuncios de ningun tipo en ningun lado, ni premios para los despistados. No he de negar que da gusto encontrar gente interesante de cuando en cuando coincidiendo por estos rumbos y vaya que he corrido con suerte, pero los que lleguen, si es que llegan, vendrán por su propio click, en una alegoría al optimismo.
A estas alturas internáuticas empiezo a sentirme como un pterodáctilo perdido, habiendo pasado por los rudimentarios juegos de video y las primeras computadoras domésticas hasta estos tiempos, son años luz de diferencia. Desde y después de todo, sigo prefiriendo las conversaciones en persona, en largas sobremesas, o en lugares donde sirven cafés interminables. Me he adaptado en la medida de lo posible a todo lo que ha ocurrido desde entonces y de hecho, disfruto los triques tecnológicos, aunque jamás he sido ni demasiado tecnológica ni mucho menos geek que luego hay cada etiqueta que se da cuando apenas han logrado reiniciar el sistema en un teléfono móvil. He sido una romántica e idealista también, porque hasta hace unos años decía que no había nada comparado en libros como leer, oler y sentir las hojas y cada libro tomaba el lugar de una joya en mi librero, pero bueno, llegó el día en que combiné ambas cosas, una cuestión de costos y efectos dio paso a mejores criterios de selección.
En las últimas semanas he tenido una inmersión en youtube, vaya, que desde que funciona ese chiringuito, lo he usado, no es un descubrimiento, lo que sí lo ha sido ha sido este boom de personas vloggers que relatan sus experiencias, hay de todo, sí, como en todo, pero lo que me ha enganchadoen ocasiones por buenos motivos y otros por perversos, en ese orden, los de nutrición donde he encontrado ya las opiniones sensatas al vulgo porque en artículos serios ya se sabían, pero digamos en esta forma de transmisión de información masiva sí que juega un papel importante y pienso que hay esperanza en darle un cambio a un gran problema de salud pública que tenemos, también los viajes, quienes me conocen lo saben, me encanta viajar, que no me vean viajar es otra cosa, porque yo viajo desde que tenía 4 años, a la Julio Verne, la mayoría de las veces, pero cuenta. Entonces he dejado un poco el google maps ahí revisando sitios para escuchar los relatos videograbados de gente en distintas partes del mundo y sí que los disfruto. También me engancho fácil con algunos tutoriales de fotografía bastante útiles, y amenos. Pero los placeres culposos, viendo Hauls, que ya tienen unos años circulando pero no con este ímpetu que he visto últimamente, valga el anglicismo que tan "cool" se escucha y lee, y no me doy golpes de pecho con este materialismo infame en el cual vivimos sumergidos, que de eso ya vienen diciendo otros desde que ocurrió la revolución industrial. El caso es que el haul en cuestión es sacar prendas y no voy a detenerme en los tecnicismos, pero sacan sus trapos, y hay de todos los niveles de adquisición desde lo más lujoso a las pulgas, y así uno puede enterarse de varios detalles. Que tienen su utilidad, más allá del divertimento de los parroquianos, sí, sin duda hay algunos datos interesantes desde la perspectiva de cada uno, lo que es desesperante es el afán de ganar "manitas arriba" y seguidores, algunas graciosas y tan monas o tan articialmente hermosas, en su mayoría mujeres, sin estar exentos los hombres, y toda la gama intermedia y paralela que pueda existir en cuestiones de género. Pero vaya, todo se reduce a ser un producto de consumo, y pareciera que tenemos prisa por desechar, ávidos de algo nuevo. Esto en los blogs, ya ocurrió y ha ocurrido en muchas otras plataformas donde más de dos concurran.
Esto también pasará de moda.
Tal vez en 30 años, salga alguien desde un asilo reciclando un haul vintage, o como a mí me ocurre ahora, me da nostalgia escribir en mi blog y pues nunca es tarde para reiniciar.
sábado, 13 de junio de 2015
La cuarta
Después de 4 semanas de haber iniciado estos nuevos pasos galopantes, puedo decir que me siento bien, físicamente agradezco que mi cuerpo sea tan generoso como noble. Ningún día me he agotado ni llegado al límite. Tampoco puedo decir que ha estado fácil. Se requiere esfuerzo, sin duda, no tengo prisa, y pocas cosas se comparan a la satisfacción de sentirse bien con uno mismo, a pesar de uno mismo.
Hoy también, fue mi primera clase de Bikram. Por diversas razones se había pospuesto éste inicio. Pero he sentido que me ha funcionado el coco wash que ni Tony Kamo lo habría hecho mejor. Había practicado ocasionalmente yoga, por cortas temporadas. La mayor parte de las veces mis compañeras eran mucho más grandes que yo, digamos arriba de 60-70 años, y siempre les vi con respeto, no solo por sus venerables canas, sino por la flexibilidad que mostraban y que por mucho me superaban. Pero me sucedía, que saliendo de cada clase, lo único que quería era dormir, como nene. Había escuchado sobre el método Bikram y recientemente me puse a leer al respecto, compré la idea. Mi motivación no es bajar de peso, la cual es válida para quienes así lo hacen. Lo que me atrajo es este control y manejo del cuerpo que ví en algunos de sus adeptos. Mi primera experiencia ha sido gratificante, pude sobreponerme a todas mis ideas derrotistas que días y horas antes cruzaron. Ideas multicoloridas. "No sé si aguante el calor" "Haré lo que pueda" "A ver si no me tuerzo" "Emprenda el curso nivel kaliman". Durante el primer ejercicio, escuchar a la que estaba cerca de mí me impresionó... por un momento pensé que se estaba broncoaspirando, luego me di cuenta de que no pasaba nada malo, aunque tampoco hay necesidad de ser tan estruendoso. En realidad, la temperatura es soportable. Sudé como jamás nunca había imaginado. Ahora mismo, no sé ni cómo le hice para hacer lo que hice. Ciertas posturas son bastante complejas, y tengo el recuerdo vivo de una que nada más no logré. Fuera de eso, el trance mental por el que se atraviesa es bastante curioso, una especie de autohipnosis, Ahora no sé explicarlo bien. Es como mantener la mente en blanco y poder ignorar el mundo exterior y a tu propio cuerpo.
Después, dado que empecé un entrenamiento, hace un rato me dispuse a correr el tiempo que me marcaba el programa. Yo no sé si en realidad podría correr mucho más, pero me alegro por mis pequeños avances. Hace 4 semanas me repetía mientras trataba de mantener un trote, hazlo, aunque tengas que gatear pero no dejes de moverte sigue avanzando solo 20 minutos. Me he dicho y redicho, regañado, burlado, imagino las peores y rebuscadas palabras domingueras durante los primeros dos minutos, pero ningun intento he dejado de escuchar a la voz mandante. En éste punto siento que parezco esquizofrénica, pero uno se habla a sí mismo, por si no se han dado cuenta y tiene muchas formas, es decir uno arma la pachanga ahí adentro del neuronaje como si fueran manifestantes post electorales.
El caso es que ahí va uno como buena bestia, dejando el sudor y alimentándose de sueños. Hoy corrí 40 minutos sin parar y lo creo, me he esforzado para lograrlo.
El caso es que ahí va uno como buena bestia, dejando el sudor y alimentándose de sueños. Hoy corrí 40 minutos sin parar y lo creo, me he esforzado para lograrlo.
lunes, 1 de junio de 2015
Dance like a monkey
C'mon pretty baby, won't you take a chance?
Be my natural selection, dance, dance, dance
Exercise your demons with that monkey grin
'Cause we're gonna inherit the wind
Be my natural selection, dance, dance, dance
Exercise your demons with that monkey grin
'Cause we're gonna inherit the wind
-New York Dolls
Debo recordar no usar botas todo el día si pretendo correr por la tarde. Yo no sé que pasa, que todos los achaques derrotistas me han de dar en los minutos previos. Una vez iniciando ya le voy agarrando gusto, después de los primeros diez minutos me motivo a hacer los siguientes diez y el resto es ganancia. Una vez que hice una colección todavía pequeña de canciones que me gustan para cuando se me están agotando las fuerzas, me abandono a mi suerte, dentro de cierto margen, y que el reproductor elija la canción para el arrancón de la tarde. Estaba ya entusiasmada de estar llegando a los 30 minutos a trote amistoso, y por error en el cadencioso ritmo de mis brazos he jalado el cordón de seguridad, parando de repente la caminadora. ¡Se siente horrible!, no solo te cortan la inspiración sino que uno no está preparado para frenar.
Con todo, me puse a bailar como chango y he tomado impulso no solo para dar otro jaloneo, sino que ahora intenté correr más aprisa durante unos segundos más. No es mucho, pero es mejor que ese inicio de hace dos semanas, bufando.
domingo, 31 de mayo de 2015
Back in Black
Cause I'm back on the track and I'm beatin' the flack
Nobody's gonna get me on another rap
So look at me now I'm just makin' my play
Don't try to push your luck just get out of my way
Nobody's gonna get me on another rap
So look at me now I'm just makin' my play
Don't try to push your luck just get out of my way
AC/DC
Pensé que no iba a llegar por segunda vez a los 30 minutos sin escupir el bofe.
Ni bien había empezado el trote amistoso cuando tuve que acomodar a medio vuelo una de las medias compresoras. Uno de mis tenis no lo había sujetado lo suficientemente bien. Haber ido a una tienda de autoservicio en domingo por la tarde realmente me había puesto de mal humor, salí con migraña y dolor en un ojo.
Pero bueno, ya estando encarrerada, me mantengo en lo dicho, y me repito, corre, corre, si lo necesitas corre tan lejos como puedas.
He estado buscando algunas canciones, y a pesar de que soy aficionada a las lista de cosas inútiles, las playlist no son mi fuerte, normalmente tengo un banco de canciones y me gusta que me sorprenda el reproductor, pero para correr no me había funcionado. Necesito enajenarme un poco cuando empiezo con mis pretextos blandengues. Hasta ahorita no tengo un programa en sí para correr, tampoco tengo más objetivo que hacerlo con frecuencia y dejar de estarme quejando en los primeros dos minutos de todas las dolencias habidas y por haber.
No obstante, la primera mitad de mi objetivo es terriblemente lenta y cansada, como a la mitad siento que ya me están regresando no las fuerzas sino las ganas, y en los últimos cinco minutos me envalentono, es entonces cuando hago uno o dos arrancones a un paso más rápido que con una duración apenas un poco más de los 30 segundos, y doy un bajón a velocidad de tortuga. Estos aceleres y desaceleres requieren una canción con fuertes guitarrazos y tamboras batientes que acompañen mis pisadas que intentan ser largas y con fuerza.
Hoy he superado mis expectativas, creo que he corrido unos metros más de los planeados, ha de ser el adrenilazo de AC/DC.
Ni bien había empezado el trote amistoso cuando tuve que acomodar a medio vuelo una de las medias compresoras. Uno de mis tenis no lo había sujetado lo suficientemente bien. Haber ido a una tienda de autoservicio en domingo por la tarde realmente me había puesto de mal humor, salí con migraña y dolor en un ojo.
Pero bueno, ya estando encarrerada, me mantengo en lo dicho, y me repito, corre, corre, si lo necesitas corre tan lejos como puedas.
He estado buscando algunas canciones, y a pesar de que soy aficionada a las lista de cosas inútiles, las playlist no son mi fuerte, normalmente tengo un banco de canciones y me gusta que me sorprenda el reproductor, pero para correr no me había funcionado. Necesito enajenarme un poco cuando empiezo con mis pretextos blandengues. Hasta ahorita no tengo un programa en sí para correr, tampoco tengo más objetivo que hacerlo con frecuencia y dejar de estarme quejando en los primeros dos minutos de todas las dolencias habidas y por haber.
No obstante, la primera mitad de mi objetivo es terriblemente lenta y cansada, como a la mitad siento que ya me están regresando no las fuerzas sino las ganas, y en los últimos cinco minutos me envalentono, es entonces cuando hago uno o dos arrancones a un paso más rápido que con una duración apenas un poco más de los 30 segundos, y doy un bajón a velocidad de tortuga. Estos aceleres y desaceleres requieren una canción con fuertes guitarrazos y tamboras batientes que acompañen mis pisadas que intentan ser largas y con fuerza.
Hoy he superado mis expectativas, creo que he corrido unos metros más de los planeados, ha de ser el adrenilazo de AC/DC.
sábado, 30 de mayo de 2015
Crazy
I go crazy, crazy, baby, I go crazy
You turn it on
Then you're gone
Yeah, you drive me
Crazy, crazy, crazy, for you baby
What can I do, honey
I feel like the color blue
Aerosmith
No soy alguien que ame hacer deporte, lo he hecho en algunas etapas de mi vida, algunas veces con más entusiasmo que otros. Pero correr siempre lo he disfrutado, en algún punto, que hoy empecé a vislumbrar.
Todavía me faltan muchos kilómetros y días para que las endorfinas lleguen a la dosis suficiente.
Foto: Crazy by Zerethv. Es una tarde lluviosa, pero el aire me ha refrescado deliciosamente.
jueves, 28 de mayo de 2015
El lado Bikram
Desde hace unas semanas me dio la inquietud por practicar otro tipo de yoga. Bikram. Había visto ocasionalmente información al respecto, pero hasta esos momentos no lo había contemplado.
Siempre he dicho, no soy buena para el calor, y sin embargo, no es una limitante.
El caso es que empezaré la siguiente semana. Durante estos días he estado ya corriendo de forma más regular. Corriendo es un decir. Digamos troto y procuro no azotar, trato de deslizar un pie adelante de otro en forma rítmica sin que se me enreden ni se hagan bolas.
Desde hace muchos años, soy asmática, así que eso complica un pelín el asunto cuando tengo que hacer actividad física, pero insisto, no es una limitante. Invertí tiempo, dinero y organización de horarios para regresar a lo que siempre me ha gustado, correr. Correr en solitario, correr con mis demonios, nunca huyo, corro.
Pero me he dado cuenta de que ya nada es como antes. No se asombren, es cierto lo que se dice.
No siempre es tan malo, dicen los optimistas.
Lo obvio para mí es que necesito mayor fortaleza que antes. Antes podía dormir pocas horas, como tres, e irme a correr varios kilómetros antes del amanecer. Nunca he sido buena para ir a un gimnasio, me aburro pronto, y disfruto estar sola. Hoy estoy muy entusiasta, e inicié el viaje de exploración, merodeé el área no por prudencia ni por temor, solo que llegar con ayuda del GPS ayuda, pero me ayudaría más si me avisara que recién empezaban una obra del agua potable y que esas calles estaban atiborradas como para estacionarme.
Lo obvio para mí es que necesito mayor fortaleza que antes. Antes podía dormir pocas horas, como tres, e irme a correr varios kilómetros antes del amanecer. Nunca he sido buena para ir a un gimnasio, me aburro pronto, y disfruto estar sola. Hoy estoy muy entusiasta, e inicié el viaje de exploración, merodeé el área no por prudencia ni por temor, solo que llegar con ayuda del GPS ayuda, pero me ayudaría más si me avisara que recién empezaban una obra del agua potable y que esas calles estaban atiborradas como para estacionarme.
En adelante, éste changarro, repasará mis actividades al respecto. Quejas y sugerencias, ya saben a dónde enviarlas.
Foto: Balanced stones 2, by Steve Hardy en Flickr. Usada bajo licencia Creative Commons.
viernes, 17 de abril de 2015
Click!
En esta semana, acudimos a seleccionar lo que más nos ha gustado de la sesión de fotos que tuvimos.
Mi hija, como casi siempre, fue en su papel de acompañante, hija de su padre, el acompañante primero, con ese humor involuntario.
Le preguntaron si le había gustado la sesión, respondió afirmativamente con una sonrisa de oreja a oreja, y posteriormente le han preguntado, Oye, ¿a ti te gustaría ser modelo? A lo que ella respondió sin dudarlo: NO.
-Ya fui modelo! con ese gesto tan suficiente, y que no admite más cuestionamientos, ser modelo es una parte de su vida que parece ya estar realizada.
Mutis.
Lo que no preguntaron es a qué nivel, ya que casi siempre fue modelo menos que amateur, realmente a la fuerza, colocada casualmente mientras su pobre madre trataba de tomarle una foto comiendo su sopita, contemplando sus zapatos, tomando una flor del jardín, observando la lluvia.
De eso solamente ha sido modelo.
Pero las fotos de profesionales, sí que nos han gustado!. Hemos aprendido y comprobado que el padre no sonríe nunca ante una cámara y cuando trata de hacerlo parece una mueca y deja de ser él mismo. Rebeca no gusta de posar ante una cámara, lo que le gusta es jugar, y mientras dure el juego sonreirá, le gusta la experiencia no la foto como objeto. Yo que soy la madre, me dicen que soy fotogénica, y yo siento que las fotos no me hacen justicia, porque no se me ven las arrugas que hago cuando sonrío, ni logra captar como me brillan los ojos cuando platico con alguien que quiero. Esa justica no existe.
Ya solo nos queda esperar unos días más, para esperar el trabajo final y algunas impresiones que hemos pedido, y puedo dar por palomeado este pendiente.
Foto: By Jeremy Blanchard en Flickr.com. Usada bajo licencia Creative Commons.
sábado, 4 de octubre de 2014
Rompeolas
Muchas veces, ocuparé las analogías que ocupen el mar, y hoy escuchaba una canción "Rompeolas" de Quique González, inevitablemente me lleva a muchas ideas y recuerdos durante el transcurso de mi vida.
Y es así. Aprecio muchas cosas en la vida, pero el mar tiene al igual que la música el efecto hipnótico, y puedo cambiar de piel, de casa, de latitudes, vestir como pez de ciudad, pero en cuanto escucho el canto del mar me salen las escamas más bonitas.
No sé cuando ocurrió la primera vez que conocí el mar, pero era un escenario natural, como el caminar por la playa, o atrapar cangrejos, observarle en las noches de tormenta desde el ventanal de mi casa. esa línea en que el mar y el cielo parecen tan juntos. Nunca olvidaré la alegría inmensa que me dió cuando supe que tenía razón en suponer que la tierra era redonda, yo lo intuía observando el cielo acostada en la cornisa y con el mar al fondo. Tarde que temprano me iban a enterar de tan importante conocimiento.
Muchas imágenes volvieron a mí, de días tan lejanos en los que corría con un papalote con los pies descalzos sumiéndose en la arena, o como el día que me sentí perdida en altamar, a la deriva y saber que podía ponerme a salvo en cuanto pudiera mantener la mente tranquila y el cuerpo libre de pánico. Nadar hasta quedar convertirme en carbón, y vivir despellejada los siguientes días. Ahora no soporto el sol, qué ironía., y uso bloqueadores y me sigo rostizando a pesar de todo a kilómetros de distancia de la orilla del mar.
Un día yo estaré en el Pacífico alimentando a los peces, si es que ninguna autoridad medioambiental se interpone en mi camino. Mientras eso ocurre, voy cada cierto tiempo, y le observo, desde una hamaca, que no hay prisa para el amor.
Pocas veces intenté bucear, en lo único que me superé fue en lograr conseguir monedas en el fondo, y para eso practicaba con un tambo lleno de agua en mi casa. Ahora me imagino como ballena atorada nada más de intentar darme una vuelta ahí.
He rozado la candidez hasta límites insospechados, y aunque no pareciera o pretendiera, más de una vez he hecho el mismo examen psico-literato-gastro-localizacionista al candidato a acompañante en turno. Es como un test de compatibilidad, conducir a la víctima a mis lugares favoritos, darle a probar mis exóticos gustos, atosigarless con los fragmentos de mis libros favoritos y analizar a detalle cualquier movimiento facial/corporal como signo de aprobación/desaprobación. Total, tanto quebradero de cabeza analizando respuestas de mis evaluaciones y para no dejarme en mal, terminé dando mis golpes de timón porque llegó a mi vida, sin ánimo de irse, el famoso acompañante, al que su único recuerdo de la playa fue la infección gastrointestinal que pescó de souvenir, y que insistían en hablarle en francés y a mí como su translator mexica. Maldita discriminación.
A veces, me resulta obvia la diferencia de alguien que ha crecido en una ciudad como el DF, con jardines de asfalto., con el glamour que ofrecen las grandes ciudades, pero sin esa libertad primitiva que ofrece una playa y/o una población pequeña. Los grandes rezagos en muchos rubros, pero también la riqueza silvestre. La modernidad no siempre va de la mano con lo mejor, ni al revés. Aquí hay tema para cuestiones sociales y como para 20 cafés distribuidos en dosis de 4 tazas como máximo por tarde. Ahí luego ahondamos en eso.
Volviendo al tema éste de Rompeolas, también pensaba sobre esos viajes no tan marinos, ni tan catastróficos como el Titanic, Viajes donde llegas al puerto y al malecón, y ese pequeño instante en que pudiste decir algo. O los viajes en que no debiste decir nada.
jueves, 11 de septiembre de 2014
Pequeña
Ese niño que ví llegar a mi casa, regordete y que sonrió por primera vez conmigo, a quien tantas veces contemplaba en sus largas siestas, que lo veía tan pequeño, un día creció. Se convirtió en un muñeco que llevábamos en carreola, y lo convertimos un día, mi hermana y yo en el primer y único cliente de nuestro improvisado salón de belleza. Adquirió la costumbre de crecer, siempre, no solo en altura, sino en nobleza y desarrolló una fortaleza mental asombrosa, capaz de salir adelante en cualquier circunstancia con la frente en alto.
Hoy ese niño se ha convertido en padre, y le deseo que tenga la más maravillosa de las experiencias al lado de ese pedacito de ternura que acaban de recibir en brazos.
Todo el amor, toda la paciencia y el temple para guiar junto a su esposa, a su pequeña hija en su crecimiento. Nuestra familia está más feliz que nunca.
Hoy ese niño se ha convertido en padre, y le deseo que tenga la más maravillosa de las experiencias al lado de ese pedacito de ternura que acaban de recibir en brazos.
Todo el amor, toda la paciencia y el temple para guiar junto a su esposa, a su pequeña hija en su crecimiento. Nuestra familia está más feliz que nunca.
viernes, 6 de junio de 2014
Hombres desnudos
No es un epítome de la lujuria. El pecado con mayores adeptos, después de la gula.
Tampoco es un intento de mostrar posturas religiosas ni del kamasutra.
La primera vez, que recuerdo haberme impactado por el cuerpo de un hombre desnudo, fue cuando tuve que cargarlo, con ayuda de mi amigo y compañero de clase y equipo, José Julio. Eso ocurrió en la clase de Anatomía y disección. Hasta entonces solo había apreciado fragmentos. Algunos en libros que encontré en casa, relacionados al cuerpo humano, y en unas impactantes diapositivas pertenecientes a enfermedades de transmisión sexual de un libro que mi madre tenía en su laboratorio, y las veía a través de la luz solar que iluminaba junto a una ventana. Siempre pudo más mi curiosidad y nunca he considerado la desnudez como amoral.
Pero cargar al muerto, sí me impresionó. Probablemente había sido algun alcohólico, perdido hasta la muerte. Literal. Su delgadez no iba acorde al peso, y sumergir nuestros brazos aún con guantes en la tina de formol ocasionaba una combinacion de olores imposible de olvidar. Por fin, en la plancha, lo observé en todo su esplendor. Aún en esas condiciones, y lamentables circunstancias que lo habían llevado ahí, pude apreciar la belleza que esconde todo el conjunto, más que los caracteres sexuales, era todo lo que significaba para nosotros. Un cuerpo muerto que nos ayudaría a comprender mejor la vida. No niego, que me costó muchísimo trabajo despertar cada día a las 3 de la mañana para estudiar en ese entonces mi libro de cabecera. Quiroz. Perosolo así podía salir avante cada que el profesor de la clase me pediría que iniciara a exponer el tema del día. Sin duda contribuyó a mi afición por la anatomía, a fuerza de desvelos.
Tampoco soy de palo, ni soy ajena al placer que entraña observar a un hombre desnudo. Pero, tal vez por la profesión, hay un switch que me desactiva toda idea sexual al observarles bajo ciertas circunstancias. No se adquiere por casualidad, es algo que se debe uno a sí mismo.
La siguiente ocasión en mi vida en que ví a alguien desnudo, fue cuando me salió al paso, en mi trayecto hacia la universidad. Me gusta caminar, y ahorrar en transporte. Así que acostumbraba recorrer un buen trecho, acortando distancias. Menudo susto que me he llevado. No fue su miembro viril el que me impactó, sino la sensación de indefensión que me ofrecía la calle. Era alguien que seguramente pasaba de los 30 años, y yo no tenía ni 17. La tercera ocasión, fue de la misma manera, rumbo a CU.
Debiera pensar, que los hombres desnudos salen a mi paso con relativa facilidad.
Ninguno de estos dos episodios hizo que me formara ideas repulsivas hacia los cuerpos desnudos masculinos, no obstante la agresión visual. En varias ciudades en donde he vivido, es muy frecuente la agresión, impunidad. Los piropos sexuales, que podrían tomarse tal vez como halagos también tienen una carga negativa. A la salida de una estación de metro, en la ciudad de México, un tipo me dijo, acercándose a mí: "qué buena teta tienes". Nunca supe si se refería a la derecha o a la izquierda. Duda existencial. Pero, podría hacer igual que como hacemos la mayoría. Evaluar nuestras circunstancias, porque la mayoría de las veces es desagradable tener a un fulano de tal sin demasiado control sobre sus palabras.
Pecaré de inofensiva. Jamás en mi vida he intentado manosear a nadie, sin su consentimiento, claro está.
También he asistido a algun centro recreativo en donde algunos hombres lucen sus cuerpos semidesnudos, y en lo personal, me parece desagradable. No admiro un cuerpo así. Tampoco fui por gusto, sino en bola, me han llevado. También he asistido a despedidas de soltera y fuera de la diversión de las situaciones chuscas que pueden provocar, realmente nunca he contemplado una relación personal con un stripper. Ni siquiera con aquél que resultó ser un poeta.
A diferencia de otras mujeres, y otros hombres, jamás he visto una película pornográfica, y respeto a quienes lo hagan y seguramente lo han de disfrutar. Yo prefiero verles en otras manifestaciones artísticas, fotografías, pinturas, o descritos en un texto, ya sea novela o literatura médica.
En cambio sí mantengo una profunda admiración por los cuerpos desnudos, desde un torso, los bíceps no tan pronunciados, las clavículas, las manos, el espacio que hay entre la cintura y cadera, cuerpos velludos o lampiños, musculosos o lo que diría es mucho más mi tipo, los cuerpos que son dados a la lectura. Pero sobre todo, admiro la bondad cuando se ofrecen así, rendidos ante una emoción y en aras del amor.
Hoy, por coincidencia, he visto en facebook un cartel que publicó Cris Mendoza, sobre una exposición "El hombre al desnudo". Si se encuentran en la ciudad de México, aprovechen y vayan. Seguramente les faltará a ustedes tiempo para disfrutarlas más de cerca y faltarán piezas al museo, pero creo que hace falta, admirar la belleza. Un hombre, no es solo fuerza, es también estética.
Foto: Nude Wrestling by Alex Proimos en Flickr. Usada bajo licencia Creative Commons.
jueves, 5 de junio de 2014
Perdón
El olvido está lejos del perdón.
He dejado atrás, lo que en otras etapas de mi vida fue/fueron antes impensables lejos de mí. A veces ha sido circunstancial, otras tantas bajo un esfuerzo descomunal y una gran voluntad.
De los últimos meses, o años, mi vida tomó giros inesperados. Los cuales agradezco. He de decir que nunca he estado preparada, me alisto sobre la marcha, y por supuesto que he salido con varios raspones.
He confiado, he amado, me he equivocado, y he perdonado. Lo más difícil no es pedir perdón, sino tener la convicción de no volver a caer en nuestros mismos errores, y por supuesto la voluntad para llevarlo a cabo.
Un perdón es una renuncia, pero también una reconciliación. Se adopta otra actitud y se adquieren aptitudes. Lo que fue, no será.
Ahora, tal vez debería comentar el chisme claro y sabroso, pero en general estoy reflexionando. No son necesarios grandes dramas. Un día, mi paciencia llegó a su límite. No suelo hacer grandes aspavientos, y a veces prefiero que no sepan lo que pienso, se horrorizarían de las palabrotas que luego cruzan fugazmente mi imaginación.
Yo no sé de muchas cosas, pero algunas veces he intentado leer sobre economía, aunque en honor a la verdad, termino echándole un ojo a algun libro que me han regalado buenos amigos y a alguna que otra nota que tengo en mi reader. Pero sumar y restar, eso sí que lo sé hacer. Así, que cuando alguien decidió hacer su corte de caja y cobrarme lo que en su imaginación le debía, me salió el espíritu empresarial del tendero que llevo dentro. Un exabrupto. Es curioso como en las relaciones personales se ajustan cuentas. Al final, los errores se han traducido en números rojos, como casi siempre sucede.
Uno difícilmente actúa mal adrede. Muchas veces se ignora. Hay que ser muy hdspm para hacerlo con ganas de fregar. Nunca intentaré excusar mis propios errores, pero nunca me he arrepentido de amar, querer hasta el tuétano, amo intensamente, a las personas, amigos. Y la han cagado. Me han lastimado. Han abusado. He perdonado.
Por supuesto que no todo sucede de la noche a la mañana. Ni es un plan macabro ejecutado durante décadas. Simplemente cambiamos, y lo que fuimos no es lo que somos. A mí no me duele tanto que no me amen, eso lo acepto con cierta facilidad, conozco la volatilidad que puede tener cierta empatía, confundida a veces con amor o cariño.Lo que me parece muy difícil de digerir es la falta de decisión, la mediocridad en las ideas y poco fundamento en convicciones. Por eso me cuesta trabajo perdonar (me), cuando sucede.
En fin, se acaba la tarde-noche de lluvia, y a mí se me antoja una cremita de mezcal. Hoy me he puesto en reposo, luego de que ayer me dormí con la esperanza de no tener la cara semiparalizada. Woody Allen deja huella, con la hipocondria. Solo ha resultado un párpado que me hace coquetear más de lo acostumbrado., pero bajándole a mi estrés esperemos que se dé por bien servido.
p.s. "me estás leyendo inútil" Epitafios S.A.
He dejado atrás, lo que en otras etapas de mi vida fue/fueron antes impensables lejos de mí. A veces ha sido circunstancial, otras tantas bajo un esfuerzo descomunal y una gran voluntad.
De los últimos meses, o años, mi vida tomó giros inesperados. Los cuales agradezco. He de decir que nunca he estado preparada, me alisto sobre la marcha, y por supuesto que he salido con varios raspones.
He confiado, he amado, me he equivocado, y he perdonado. Lo más difícil no es pedir perdón, sino tener la convicción de no volver a caer en nuestros mismos errores, y por supuesto la voluntad para llevarlo a cabo.
Un perdón es una renuncia, pero también una reconciliación. Se adopta otra actitud y se adquieren aptitudes. Lo que fue, no será.
Ahora, tal vez debería comentar el chisme claro y sabroso, pero en general estoy reflexionando. No son necesarios grandes dramas. Un día, mi paciencia llegó a su límite. No suelo hacer grandes aspavientos, y a veces prefiero que no sepan lo que pienso, se horrorizarían de las palabrotas que luego cruzan fugazmente mi imaginación.
Yo no sé de muchas cosas, pero algunas veces he intentado leer sobre economía, aunque en honor a la verdad, termino echándole un ojo a algun libro que me han regalado buenos amigos y a alguna que otra nota que tengo en mi reader. Pero sumar y restar, eso sí que lo sé hacer. Así, que cuando alguien decidió hacer su corte de caja y cobrarme lo que en su imaginación le debía, me salió el espíritu empresarial del tendero que llevo dentro. Un exabrupto. Es curioso como en las relaciones personales se ajustan cuentas. Al final, los errores se han traducido en números rojos, como casi siempre sucede.
Uno difícilmente actúa mal adrede. Muchas veces se ignora. Hay que ser muy hdspm para hacerlo con ganas de fregar. Nunca intentaré excusar mis propios errores, pero nunca me he arrepentido de amar, querer hasta el tuétano, amo intensamente, a las personas, amigos. Y la han cagado. Me han lastimado. Han abusado. He perdonado.
Por supuesto que no todo sucede de la noche a la mañana. Ni es un plan macabro ejecutado durante décadas. Simplemente cambiamos, y lo que fuimos no es lo que somos. A mí no me duele tanto que no me amen, eso lo acepto con cierta facilidad, conozco la volatilidad que puede tener cierta empatía, confundida a veces con amor o cariño.Lo que me parece muy difícil de digerir es la falta de decisión, la mediocridad en las ideas y poco fundamento en convicciones. Por eso me cuesta trabajo perdonar (me), cuando sucede.
En fin, se acaba la tarde-noche de lluvia, y a mí se me antoja una cremita de mezcal. Hoy me he puesto en reposo, luego de que ayer me dormí con la esperanza de no tener la cara semiparalizada. Woody Allen deja huella, con la hipocondria. Solo ha resultado un párpado que me hace coquetear más de lo acostumbrado., pero bajándole a mi estrés esperemos que se dé por bien servido.
p.s. "me estás leyendo inútil" Epitafios S.A.
miércoles, 19 de marzo de 2014
martes, 18 de marzo de 2014
lunes, 17 de marzo de 2014
domingo, 16 de marzo de 2014
Día 16
Menos 1
En la cuenta regresiva, estoy tratando de disponer mi cuerpo y mente hacia un estado de bienestar espiritual.
Es decir, poder comer tacos de pibil sin sentir remordimientos.
Desprenderse de la lonja, pereza, no es cosa fácil. Por si fuera poco, no sé por qué les ha dado por desaparecer, gracias reforma hacendaria, a todos los establecimientos de comida más o menos decente que hay alrededor de mi trabajo. Entonces, la hago de chofer en una ciudad con calles destruidas y reconstruyéndose por todos los puntos a los que debo transitar, y mala comida alrededor.
Creo que con un espacio para correr entre las 2 y 3 de la mañana ya la hago. Si no fuera por esa mala costumbre que tengo de dormir.
Y arranca el quejódromo, pero también las buenas intenciones. Total, nadie va a hacerlo en vez de uno y miren, que uno puede darse el rollo éste de la salud, pero uno no enflaca solo para enseñar las encías igualando en belleza a la Catrina., ni es talla cero aunque tenga el pelo estropajiento. Lo hace porque cree que es lo mejor, y poder lucir el vestidazo, un cuerpazo criminal, lo que en su enmarañado cerebro cree que está bien, como su distorsionada imagen corporal, construida a través de mensajes publicitarios cree que debe adoptar.
No, Botero, no.
Pero, hay una parte inspiracional. Donde se involucran sentimientos y emociones. No hablo del romanticismo al echarle salsa pico de gallo a unos tacos. Sino de esas amistades que se construyen con el paso del tiempo y el intercambio de experiencias, hombro con hombro, risas y lágrimas compartidas, miedos y certezas.
Entonces, en los siguientes meses, daré mi apoyo moral y el apoyo que mis hipotrofiados músculos dan para hacer ejercicio, comer mejor y todo eso que uno cree que servirá para lucir bellas y espectaculares para el gran día.
sábado, 1 de marzo de 2014
Roller girl
Desde el momento en que ví esos patines en las fotos, hice todo lo posible por tenerlos, que no ha sido tan sencillo como imaginé ni tan difícil como para emular un mártir.
Resulta que son pocos los negocios en México dedicados a vender patines., y luego está el detallito del número que calzo, y que quería exactamente ese modelo, fue complicando más la ecuación. Afortunadamente existe Amazon., y sobre todo, la invaluable ayuda de Ale que hizo posible que llegaran a mis pies.
En cuanto abrí la caja que los contenía, recordé con alegría lo mucho que he disfrutado patinar. Las veces que tenía que esperar un turno para usar unos patines y dar una vuelta a la manzana, compartiéndolos con mis hermanos y/o primos. La gran ventaja de esos patines eran que se ajustaban al tamaño del pie, eso sí, un fierrazo ni Dios Padre te lo quitaba., también terminaban por romperse las correas de cuero que sujetaban a la altura de la punta del pie.Un día mi papá nos sorprendió a mi hermana y a mí, llegó de un viaje, cargando un par de patines para cada una, tipo botín, blancos, y con unas imagenes de minnie y mickey mouse. Ya mucho más grande, tuve unos con las ruedas en línea y ya había pistas de patinaje para practicar.
Luego de décadas de haberlo vivido, me los probé de inmediato, mi principal temor de que no me quedaran se disipó rápidamente, y empecé mis pequeños recorridos en el interior de la casa. Luego al patio delantero, al patio con superficie más rugosa y empecé a ver mi suerte. Me sentí con la gracia de un elefante en patines. Fue cuando cruzó por mi mente la idea del " a ver si no azoto". Dí varias vueltas para fortalecer mi confianza.
Finalmente hoy, me aventé a patinar en un parque. No es que me importe un bledo el ridículo., es que me importa más lo que hago que lo que los demás puedan pensar de lo que hago. En resumen, mantengo el honor intacto, sin daños en la retaguardia ni raspones de verguenza. Probados los patines en distintas superficies, me han gustado bastante, son rápidos, pero permiten frenar al menos al método "como puedo" que es con la pierna izquierda, la derecha como que no aprendió bien o es más lenta.
Desde que los busqué en internet, ví que se han puesto de moda desde hace unos años, y con ello surgieron adeptos y por supuesto, video tutoriales, rutinas de ejercicio, competencias y torneos.
Yo para lo que los quiero es para divertirme, y si con eso hago ejercicio está bien, por lo pronto, mi objetivo es mantener mis huesos sin romperse. Haré mi mejor esfuerzo.
martes, 7 de enero de 2014
Veintes
Hace unos días mi amiga me mencionó acerca de un sobre que tenía para mí. Se lo entregué hace años, quizá en mis veintitantos. No lo recordaba.
Días después, lo tuve en mis manos, es un sobre de esos color amarillo tamaño carta, cerrado y con una anotación de mi puño y letra que decía: "abrir el 18 de septiembre de 2013". Eso fue el septiembre pasado, en mi cumpleaños número 40.
Optimista que soy, a los veintitantos no veía la fragilidad de la vida como la percibo ahora, ingenua de mí, no pasó mucho tiempo después de esa petición especial a cuando atravesé por algunos accidentes físicos y personales. Todavía tenía lejos de mí los zarpazos del miedo, de perder irremediablemente a la gente que quiero, o de mí misma, por no tener la oportunidad de vivir para contarla.
He tratado de recordar lo que fue para mí encargar ese sobre en ese tiempo, e ignoro qué me motivó a hacerlo, sin embargo me muestra cuánto he cambiado. Aunque en el fondo uno se siente forever young, ya hay un buen trecho recorrido entre esa persona que fui y la que soy ahora. Es curioso sentirse un viajero en el tiempo, solo que la máquina no da marcha atrás, salvo cuando uno cierra los ojos y a veces, tiene imágenes gastadas de aquellos recuerdos maravillosos, que uno reconstruye una y otra vez. Tal vez los recuerdos terminan convirtiéndose en la última actualización de la propia versión que se ha construido, la versión blandita, o la versión que reconcilie toda historia pasada.
Con curiosidad abrí el sobre, en su interior, hay muchas cartas que no he releído, me fatigué después de la primera. Letras que había olvidado, que ya no tienen el mismo sentido que yo interpretaba.
Es evidente que Correos de México y Joaquín Sabina han sido importantes en mi vida. Leía yo un párrafo donde me mencionan la canción Princesa, y algunas otras, el remitente por fin las habían escuchado y le había gustado esa música que me gusta decían. Qué mejor manera de promover a un artista que cuando lo hace una admiradora ferviente y candente!. Otra cosa, no menos importante, es saber que siempre he contado con la lealtad y confianza de mi amiga, indiscutiblemente de esas amigas como las hay muy pocas, de hueso colorado.
Sepomex tal vez debiera tratarme mejor, dado que a mi nombre como destinataria de misivas, se han vendido estampillas que da gusto y a mí me encanta recibir cartas, así a la antigüa. Afortunada coincidencia que hace la vida a vuelta de correo.
Como me dijo algun día aquel señor de una pequeña papelería a la que acudo con cierta frecuencia, que había 3 cosas que lo enamoraron de su esposa y esas eran: sus cartas, su perfume y su persona.
En los siguientes días, tal vez lea una a una las misivas. Pienso que este año debiera escribir más, aunque sea en blogspot.com. Pero tal vez sería buena idea escribirse a futuro, platicar lo que veo ahora, para alguien como yo pero con 60 años diciendo que tiene mi nombre. No es que cambien las cosas, es que uno deja de ser el mismo y qué fortuna que así sea.
Foto: Outgoing mail September 2013 por donovanbeeson en Flickr. Usada bajo licencia Creative Commons.
miércoles, 2 de octubre de 2013
Post-e-reader
Como regalo de cumpleaños, recibí una miniIpad. Lo cual ha de ser porque no cualquier año uno cumple esa cantidad de décadas de experiencia. Si por mí fuera, no me lo compro. Está visto que cuando me dan dinero en cash, compro muchas cosas, pero pocas cosas para mí. No puedo evitarlo, es una manera de vivir, austeramente. En fin, el caso es que ahora olvidémonos de las miserias habituales. Ya lo tengo en mis manos, así que opino como usuaria.
(Había puesto "Concentrémonos en mi opinión al respecto", pero lo he editado luego de haberme reído, imaginar pedir un esfuerzo por que se concentren en ver lo que les voy a decir, ya para eso debí ofrecerles una café primero y luego recordarles, acá se llama demasiado ego, escribo como lo hace el personaje ficticio.
(Había puesto "Concentrémonos en mi opinión al respecto", pero lo he editado luego de haberme reído, imaginar pedir un esfuerzo por que se concentren en ver lo que les voy a decir, ya para eso debí ofrecerles una café primero y luego recordarles, acá se llama demasiado ego, escribo como lo hace el personaje ficticio.
Luego de varias horas y días enajenada con mi nuevo juguete, compartiré mi opinión inexperta y consideren, yo nací y crecí cuando todos estos triques fueron creándose, puedo manejar muchos dispositivos y cada vez es más sencillo hacerlo, el cómo funcionen cada vez lo sé menos.
Tenía una impresión de la gran presión de consumo hacia este tipo de productos. Por lo mismo me es difícil pensar en invertir en algo, y no digo gastar. Me refiero a comprar algo que satisfaga alguna necesidad pero que no sea inútil o tan costoso su mantenimiento.
Pues como lector, la minIpad es lo mejor que he tenido en mis manos. Anteriormente he visto un dispositivo kindle, tanto a color como en blanco y negro, ambos buenos, pero más gruesos, la pantalla tiene sus diferencias, y pues no tienen cámara a diferencia de la miniIpad, ni otras monadas.
No tiene la opción de teléfono y por lo mismo no hay internet móvil. Eso para mí es una ventaja moderada, porque mis actividades me hacen sedentaria y cuento con internet ya en una laptop en hogar u oficina. Cuando no estoy en alguno de esos lados, estoy ocupada ya sea manejando o caminando o haciendo otra cosa, así que no hay necesidad. En esas ausencias no pasa nada y ya cuando regrese veré el mensaje importantísimo o la actualización. En cambio, como lector de textos funciona perfectamente, en mis tiempos de espera a la salida de la escuela de mi hija, esto es, en un estacionamiento con vigilancia y en la comodidad de una mesita de jardín. El peso es mínimo, mi hombro lo agradece, aunque si he de ir a hacer compras o necesito caminar en la calle o desplazarme en transporte colectivo, ni pensarlo, por menos de eso a mucha gente le han dado un buen susto.
Para jugar, sí, algunos juegos, no todos, nada que necesite un cursor y unos ojos ante imágenes mayores para mejor precisión. Ejemplo, Angry Birds, lo juego en la laptop o no tendría tales puntuaciones como las que normalmente tengo, la capacidad de la lap es mucho mayor, y de todos los juguetes es el mejor.
Para leer en distancias largas, es buena la miniIpad, pero el problema de seguridad, me hace elegir la versión pequeña ipod. Es pequeño, no tan incómodo como pudiera parecer solo hay que cambiar constantemente las páginas, pero es más liviano que cualquier libro pocket que pudiera cargar.
Para música, uno puede bajar en cualquier chirristor que tenga acceso a internet por algun medio. Con una cuenta de itunes tal vez he cargado un poquito la mano en esas compras, pero agradezco infinitamente que pueda ya comprar una sola canción sin chutarme discos enteros de un artista que admiro pero que pierden calidad y rellenan un álbum con canciones que no me gustan. Ya lo hacía antes desde la lap, lo sigo haciendo, lo puedo hacer desde la tableta cuando está conectada, y puedo tener libros, discos o algun otro archivo compartido entre mis dispositivos. Ahora con los libros electrónicos. Hay tanto que leer! que he tratado de ir así con tiento, no compro si no he acabado el que tengo, al cabo que a diferencia de las librerías, parecen tener miles de copias disponibles para descagar. El precio es importante, la mitad o menos de lo que cuesta en físico. La desventaja es que no se puede prestar, salvo que prestes el dispositivo, o les regales una copia bajo tu patrocinio.
En conclusión, tener un lector electrónico es una maravilla. No suprime las ganas de comprar un libro, no cualquier libro, sino cierto texto e impreso en cierta calidad. (Ojo acá, ¿cómo es el juego de las casas editoriales, la mercadotecnia y los escritores que en realidad valen la pena?. No todo lo que vale la pena es comercial y viceversa).
La practicidad la tiene el dispositivo, puedes cargar tu biblioteca entera en menos de 500 gr. La seguridad en que vivimos, por un dispositivo te dan un susto, un libro nunca me lo han intentado robar.
Si es necesario tenerlo, pues sí y no. Uno puede vivir perfectamente ya sin nada de esto. Como se ha vivido desde hace muchos años. La gran ventaja es la rapidez con la que uno puede tener acceso a una gran cantidad de información. Nadie podría negar que la información es poder, pero hace falta procesarlo y eso no lo hace ningun dispositivo. Es decir, el lector, el teléfono, la laptop, el ipod, etc, te transmiten información, que uno elige, y uno en su cabecita debe realizar el proceso. Tener mucha información solo por tenerla no sirve de nada, tener internet ilimitado no sirve de nada si no han encontrado una página porno por elección y no por equivocación.
Otro punto que me parece importante. ¿A qué edad puedes manejar estos dispositivos?, sobre todo si tienen acceso a internet. No me refiero a picar teclas, desplazar el dedo. Tampoco utilizo el "debes" porque no es algo que yo crea indispensable, si hay "n" herramientas electrónicas con las cuales ya te topas todos los días. En realidad, ¿cuándo se tiene la madurez necesaria para saber lo que estás haciendo, si eliges o sigues sin sentido, en cada uno de estos chirristores?... a lo mejor todavía no llego a esa edad.
Creo que es un gran reto el saber distinguir lo que realmente necesitas, quieres o te hace falta, y resistirse al simple placer de consumir solo por tener.
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