lunes, 5 de septiembre de 2011

Devotas de las botas I

Recién me asomé por la ventana, mis lagañosos ojos se despertaron en otoño. No el del calendario, porque ya no recuerdo tantos cambios de estación en un solo día como los de estos últimos tiempos. Pero esas imágenes que uno se va formando durante los años, revistas, películas, historias y termina uno creyendo que otoño es sentir una ráfaga de viento frío, mientras los árboles de alrededor desprenden sus hojas. A ese otoño me refiero.


Mi estado de ánimo cambió drásticamente. A mí no me sienta bien el verano, dicho sea de paso. Durante todos los días de ese calor pegajoso, todos los días siento que amanezco con los ojos papuchos, más ojerosa, y siempre con sueño. Como si las noches de fiesta, canto y bohemia no hubiesen acabado ya. No lo digo con pesar, seguramente al igual que yo, muchas mamás que se despiertan a velar el sueño de su hijo a altas horas de la madrugada solo por el placer de verlo dormir sabrán que es un gozo distinto. Sentir a tu crío sano y salvo bajo tu cuidado.


Pero, volviendo a Otoño, y mi alegría incipiente por ese clima nostálgico. En una persona tan frívola como yo a las 10 de la mañana, no se pudo traducir más que, en abrir el clóset y elegir un atuendo. Acaricié la idea de desempacar algunos pares de botas, botines, falda o pantalón, pantalón o vestido. Así, una serie de decisiones difíciles. Medias ¿de qué color se usan ahora?

Recuerdo hace unos años cuando salí con mis botines negros y unas medias azules, luego de encogerme de hombros ante el comentario con jiribilla de mi acompañante: "¿así vas a salir?", mientras esboza una sonrisa. Esa sonrisa que te cuestiona si sigues adelante o le haces caso a alguien tan tradicional y que seguramente no lee revistas de moda. En efecto, asi salí, porque ver páginas de moda europea me hace daño. Yo que culpa tengo que les haga falta mundo a los que les parezca extraño.


Pero el asunto de las botas, y las devotas no es nada extraño en otoño, ni en invierno. Aunque algunas también las usen en primavera y para lluvia en verano. Así aunque vivan como el perro aguayo.


Yo me acuso, que he pensado que las botas tienen un efecto benéfico sobre la figura. Al ser de tacón, se alarga la figura y obliga a sostener mejor el trasero. Así, que en un día de caza, salí de paseo con unas de tacón delgado, cual femme fatale. Maldito tacón, y al paso de las horas, yo ya maldecía hasta las uñas de todo el mundo mundial. Pero una mujer como yo, sonríe y trata de mantener la compustura. Cuando me ví cerca de mi morada, y viendo que todavía nos faltaba la tradicional ida al cine, dije aquí me bajo. Requería un cambio de vestuario, o mejor dicho de calzado. Mi acompañante que goza de una honestidad brutal, mientras me espera, me dice, ¿a quién se le ocurre usar esas botas?, en cuanto me vió forcejeando como caballero sin escudero al quitármelas. He aquí el vivo concepto de la sonrisa chingaquedito. ¿A quién se le ocurre? A mí, a nadie más que a mí. De milagro tengo pies flacos, porque para esas alturas lo único que quería ponerme era unos zapatos de trapito y a esas alturas sentía que en cualquier momento mis pies se convertirían en una masa amorfa.





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domingo, 21 de agosto de 2011

Torreón

Ayer, paseaba por twitter, casualmente hacía unos minutos que había ocurrido el lamentable hecho en Torreón. Como es de esperarse, las redes sociales rápidamente empezaron a sacudirse. Algo que hasta hace un par de años no era tan rápido, empieza a tomar velocidades vertiginosas.
Aunque en muchos ranchos, las carretas siguen dando vuelta despacito.

El punto que me ocupa es lo que mueve a las masas. Mi percepción inmediata fue que no era el horror, espanto, miedo, compasión ante propios y extraños. No, había una molestia en muchos de los usuarios que sigo porque una televisora, TV Azteca, cortó la transmisión del partido.
Las peroratas sobre la libertad de expresión, el periodismo real, la comparación con CNN, los periodistas o cronistas deportivos.

Los balazos como sea ocurrieron. En youtube empezaron a circular los videos, vía teléfonos móviles.
Y yo simplemente evité ver todo ese circo.

No porque no me importe mi país. Tampoco porque huya del dolor, o porque me aisle en mi mundo feliz tratando de hacer que no existe toda esa podredumbre.

Simplemente es porque no tolero el morbo. Porque mantengo el respeto hacia mi persona. Porque no le quiero hacer el juego a los innumerables y crecientes grupos de delincuencia organizada, ni a los medios, ni a los políticos que viven de las desgracias ajenas.
Sin ver uno solo de esos videos, percibo la tristeza de mucha gente que como yo, pensamos que estamos viviendo en un país inundado de delincuentes. Donde no hay nadie que nos proteja y donde nuestro trabajo, amigos, familia y vida se ven amenazados constantemente.

Porque hago uso de mi libertad a ser informada, pero selecciono lo que leo y analizo las opiniones. Desisto de las manadas de gente enojada, porque solo eso tienen, enojo, pero no están pensando.
Yo no sé si ustedes recordarán a Jaboco Zabludowsky. Hubo quienes compararon a los cronistas deportistas de tv azteca actuales como si ellos hubiesen sido responsables de apagar el switch, con la ocasión en que Jacobo se puso a transmitir desde el teléfono de su auto. Los primeros son cronistas de noticias, el otro se supone que periodista. Los responsables de que se transmita o no, no necesariamente tiene que ver con una televisora, o los anunciantes, o los pactos, o gobernación.

Y hay un sinnúmero de detallitos a analizar en ese solo comentario. Vaya, si a libertad de información hablan, creo que ya se les olvidó los tiempos que le tocaron a Jacobo.


Luego está el jueguito mediático. En un país en donde se gastan cifras estratosféricas por regular campañas políticas y se sanciona el tiempo de propaganda a través de los medios como la TV, ¿por qué demonios, se le da una cobertura nacional y con tiempos mayúsculos a delincuentes?

Vaya, cualquiera diría que es imposible distinguir entre unos y otros.

Pero acá parece que hacemos las cosas al revés. Uno debería exigir saber lo más posible y que las televisoras estuviesen obligadas a ceder tiempos a los debates, y analizar escrupulosamente a cada contendiente, revisar sus planes no apludir sus sueños. De igual manera que deberíamos evitar entrar en la rebatinga de quién es más feo o si lo maquillaron mejor, o descalificarlo por gay.


A todas luces, este pueblo pide el circo.

Es doloroso ver, no solo todo lo que vivimos, sino lo que le importa a las masas, quienes piden su información libre amarillista y se regocijan viendo los cuerpos muertos. A esos yo les llamo carroñeros. Pero nada hacen por mejorar su actitud, fomentar el respeto hacia quienes les rodean. No, es simplemente un trend topic, o los 5 minutos de fama, un copia/pega en su muro de Facebook, o un fwd en su correo electrónico.







sábado, 20 de agosto de 2011

Recopilando recuerdos

De cuando en cuando, uno se sienta, acuesta, o camina recordando. La memoria es canija. Pero igualmente los recuerdos uno los va escogiendo, mutilando, esculpiendo. Invariablemente.
Las cosas o los hechos, se recuerdan según nuestras propias conveniencias, respaldo morales, intelectuales, culturales, éticos, afectivos y el factor intrínseco de sepaqueatarantamiento, y no como en realidad hayan ocurrido, porque la realidad, nuestro mundo real, es simplemente una ficción alimentada por nuestra percepción.

Hay estudios, (y con esas dos palabras pareciera la forma irrefutable en que cualquier charlatán les dirá una mentira), recientes y amplios al respecto sobre la fidelidad de la memoria sobre lo que presenciamos, que vendría al caso anotar acá, pero la verdad tómelo como una sugerencia a su curiosidad para que se lance a buscar información sobre la memoria y testigos presenciales, la creación de nuevas memorias y distorsiones sinceras a las mismas.

Por esa y muchas razones tengo este blog y otros más. Porque es un ejercicio no a mi memoria, sino a la recapitulación de emociones y sensaciones que en otro tiempo tuvieron impacto en mi persona. O aquí aún la nave del olvido no ha partido.


También, me he percatado de la inmensidad de la ironía. Yo soy alérgica a los recuerdos y sin embargo tengo buena memoria. Díganme algo y verán hasta cuando se las recuerdo.

Para fines prácticos, lo que siempre evité, fue recordar aniversarios de inicio de relaciones y sobre todo las de rupturas, los cumpleaños de ciertas personas los dejé a la suerte de una agenda electrónica, ni siquiera me tomaba la molestia de aprenderme sus números de teléfono. Porque es más sencillo dejar atrás lo que te detenía, o dicho de otro modo, es más fácil avanzar hacia otros horizontes.
No todo podía ser tan tajante, por supuesto. Sin mucha intención, conservé hasta hace un par de años, 2 entradas al museo de Antropología. En parte la desidia de una limpieza extrema y porque de todos modos me mudé con mi acompañante de ese paseo. Hasta que limpié otra vez cajones e hice exactamente lo mismo. Darle mayor importancia a mis recuerdos que a los objetos.

Ahora, paradójicamente, estoy enfrascada en una colección de recuerdos, que no me pertenecerán, pero que quiero darle a mi hija la oportunidad de tenerlos, aún antes que su memoria pudiera distorsionarlos. No hace falta que me tachen de obsesiva, si les digo que todavía no decido si dejar o no mis estudios prenatales. A favor será la prueba escrita del esmero que puse en albergarla lo más cómoda y sana posible el tiempo que estuvo en mi vientre. Aunque también, a mi conveniencia, le estaré endilgando el toque romántico y una atenuante para sus siguientes recuerdos que tendrá, que tiene una madre control freak.

En fin, sigo en la talacha.


p.d. Hasta el día de hoy, en este blog hay 401 publicaciones.
C'est la vie.

Foto: Zigzag, por MarcelGermain en Flickr, tomada bajo licencia Creative Commons, Attribution-NonCommercial-NoDerivs 2.0 Generic (CC BY-NC-ND 2.0)

lunes, 15 de agosto de 2011

Asomándome al mundo

Otro día más en el planeta de los simios.


No, tampoco me deprime eso, porque les veo futuro. Yo estoy triste por otras causas, pero para eso no se necesita ir al psiquiatra, al menos no todavía. Ni tampoco merma mis ganas de dominar al mundo... si no me creen vean el ejemplo cinematográfico en estos menesteres bien dibujado en el papel de Luke Skywalker.

Como sea, yo no sé como le hacen para entregar tantas licencias de manejo a los simios. En días recientes hasta los ví en motocicleta con traje de agentes de tránsito. En fin, con esa fauna tengo que lidiar todos los días. No me importaría mucho de no ser por el potencial peligro al que me exponen y que tengo que distraer mis pensamientos y desarrollo de ideas innovadoras. No sé si lo supongan, pero me están desperdiciando. Imagino el recurso humano empleado en recordarles a toda su parentela. Cuando bien podríamos ingeniarnos en desarrollar algo más útil. México que es un país de oportunidades, ya hasta perdió su hegemonía en el mundo pirata. Lo dicho, el ingenio se desperdicia en tonterías.

Como por ejemplo el quejódromo olímpico al cual nos inscribimos todos desde que nos llevan al registro civil por un acta de nacimiento.
Desde ahí, todo ciudadano adquiere la capacidad para echar la queja. Yo no sé de política es cierto, pero los que cobran por hacer política tampoco.
Diría que hasta me exaspera, ver como cada día se les ocurren nuevos reglamentos, normas y restricciones. El caso es que uno aporte otra cuota de la cuota de la cuota. O nada más para gastar tinta y papel.
Por ejemplo lo de intentar regular las elecciones... bola de ingenuos.
regular los alimentos... ya dejen lo ingenuos, en mi rancho les dicen peor.
y lo que sea que se les antoje regular... no funciona. Porque sus expectativas, deseos y aspiraciones están fuera de foco. O porque simplemente no hay autoridad que sepa lo que debería hacer.


En fin, ahí va otro simio... voy a tomarle fotos.



sábado, 30 de julio de 2011

Pase de abordar

Lo más difícil del amor es aprender a dejar partir a las personas que amas.

Eso no lo digo yo, simplemente ocurre.
Un día alguien totalmente desconocido te sonríe, y en un lapso de tiempo no muy largo se vuelve una extensión de tus afectos, donde uno ya se siente parte de esa persona también.
La verdad es que no es nada fácil despedirse. Hace apenas unos días platicamos por teléfono, y de unas 5 horas para acá, en la sala de espera, tristes aguardamos el anuncio de su partida. Ojalá se cancele el viaje, ojalá las vacaciones fueran más largas.
La cosa es que puestas las cosas en perspectiva, uno renuncia no por gusto, sino porque inevitablemente sucederá y por salud mental es preferible la sensatez, y el deseo de un bienestar mayor, o al menos la ausencia del sufrimiento, el del otro, en la medida de lo posible. Tal vez un Buen viaje, un Hasta pronto, o Buena suerte, ya de últimas un irremediable Allá nos vemos. No se trata simplemente de intentar poner cara de póquer. Ni de disimular que el dolor it's in the bone. Cala, y ni siquiera se sabe si lo que duele está en el dedo chiquito, en las tripas, duele todo el cuerpo o nada más se te resquebraja el alma.

Sin embargo, antes de caer en la autocompasión, mi acompañante, me ha mostrado su honestidad brutal. Tal vez se le llame entereza o plena consciencia de la realidad, sin sentimentalismos blandengues. Yo soy más cobardita por lo visto. En su lugar, no puedo ni pensarme. En estos momentos se supone que puedo ser su soporte y parece que me le estoy recargando. Son horas difíciles, y en nuestro horizonte desearíamos que ese tren llegara con un retraso de varios años.

Yo no sé despedirme de las personas, la única forma que tengo es a través de mis recuerdos y mis pensamientos. A lo mejor me ausento un poco de esas realidades dolorosas, no para negar su existencia, sino para guardarme en cambio lo que ni la vida puede arrebatarme. Las emociones de lo vivido.

Así, aunque se aflojen los mocos, y los ojos se pongan de sapo, no sirve de gran cosa más que para desahogarse uno mismo. Un ocúpese en caso necesario que no le servirá de mucho pero al menos se entretiene. O dicho poéticamente porque sus cristalinas lágrimas son las emociones que ya no le caben en el cuerpo.

La otra persona, inconscientemente espera un mejor destino. Uno no puede más que aguantar vara, intentar sonreír y agradecer. Desde el coctel de aguacate hasta el regalo que planeabas para mi hija. Infinitas gracias por todo.

miércoles, 22 de junio de 2011

Los del patíbulo

Two hangman's nooses and gallows behind the courthouse in Tombstone, Arizona - tombstone14x


Hoy mientras bajaba a mi hija del egomóvil, cargando portabebé, pañalera, paquete de pañales, bolsa de mano... junto a mí pasaron unas señoras ya mayores, y comentaron entre ellas lo suficientemente claro y fuerte para que yo escuchara
-Tienen dinero, pero no les gusta cuidar a sus hijos, bla bla bla


Sonreí consciente de que la ignorancia lleva a juicios precipitados y seguí mi camino.


Cabe aclarar, no es la primera vez, ni la última que alguien me señalará y verá a su juicio lo mala madre/mujer que soy. No me conocen, y lamento mucho que desgasten su tiempo y baba en mi persona.

Yo no tengo ni qué justificarme con nadie, ni explicarles. En pleno uso de mis facultades mentales y con todo un respaldo académico y experiencias laborales y propias, cometo mis propios errores, los menos que puedo, pero acostumbro a basarme en mis propios análisis de situación y decisiones, no en las ajenas.


Pero en todo esto, he notado algo en varias personas, en sus acciones, no solo es un juicio precipitado. Lamento decirlo, pero mi vida aristócrata detecta un marcado resentimiento social en el peladaje. Basta que asuman que uno gasta el dinero, como si uno se los arrebatase. No importa si uno trabaja o dedica buena parte de su tiempo a la planeación y distribución de sus gastos. Incluso solo por el apellido habrá quien dé por sentado cosas sin razón. Como si uno tuviese que pedir disculpas por sus genes. Durante años, he procurado una vida lo suficientemente austera, una porque la situación económica del país está jodida y eso nos toca a todos, y otra porque desde hace muchos años que empecé a vivir sola se convirtió en una de mis mejores herramientas para desalentar a los maleantes. No uso joyas, ni ostento objetos de lujo, porque además ni los tengo. Mis prioridades siempre han sido otras.

Mis padres, siempre nos dieron una herencia, y ésta la porto todos los días. La capacidad de construirme como persona. Me dieron las herramientas para aprender todo cuando desee, desde que aprendí a leer a temprana edad no he dejado de hacerlo, me enseñaron a adaptarme a cualquier circunstancia, colaboraron con mi autoestima y fortalecieron mi templanza para sopesar mis decisiones. "Lo que hagas, que sea porque lo decidiste tú", lo cual hago con mucho gusto. De ahí en fuera, no tengo más riquezas que mi ingrato corazón.


Así que cada que escucho a una persona resentida contra el mundo, pero que decide desquitarse conmigo, sonrío. Porque entiendo su pobreza, que no es la monetaria; su ausencia de valores, su fealdad insertada entre sus venas. Mientras se entretienen en juzgarme, yo me mantengo ajena a su mundo, porque mi vida está lejos de lo que ellos conocen.




Foto: Two hangman's nooses and gallows behind the courthouse in Tombstone, Arizona - tombstone14x por mlhradio en Flickr. Usada bajo licencia Creative Commons.

martes, 21 de junio de 2011

Estación

Por circunstancias diversas, encontré al fin un estacionamiento acorde a mi presupuesto. Cercano a una de las calles más comerciales que hay en la ciudad. En realidad ya casi no practico mi habilidad para estacionarme. Después de que tomé el curso de manejo, para conocer la ciudad pensaba que técnicamente era buena conductora, siguiendo todas las reglas de tránsito menos una. Circulo 20-30 km arriba del límite establecido. Si les hiciera caso, no me salvaría de varias mentadas a mi sacrosanta jechu. Tanta prisa, para irnos a encontrar en el próximo alto.


El caso es, que la gente que me rodea y sus sagaces comentarios me rescatan de mis propios infiernos.

Y lo del estacionamiento viene a colación por lo siguiente. La primera vez que lo encontré, en realidad no tuve mucho de donde elegir, simplemente enfilé mi egomóvil apurándome para llegar a mi cita. Pero la entrada no es más que una pendiente. Mientras veía si el estacionamiento es de los que uno tiene que buscar su propio espacio, o hay alguien que junto al reloj checador simplemente toma tu lugar y uno toma su ticket. En esos 2 segundos, sin apagar el motor, el coche se fue ligeramente hacia atrás, si nada más estaba tomando impulso. Pero, el dependiente simplemente alzó los brazos como si fuera un juego de beisbol y me encominó a que mejor dejara yo ahí el coche. La confianza en mi destreza se hizo evidente. No les fuera yo a desgraciar el negocio.


A partir de ahí, cada que hago uso de sus servicios, simplemente llego, y cualquier empleado que me atiende solo me recibe con una sonrisa y toman mi coche, lo mismo para irme, me lo dejan en la puerta de salida, hacia la calle menos transitada. No deja de causarme gracia, en esa especie de protección mezclada con compasión.

Así mi día, luego de una charla definiendo mi futuro. Me decidí a tomar un desayuno en un restaurante nuevo. Como es costumbre, tomé el libro en turno que cargo en la cajuela y mientras me despachaban leía unas páginas más. El placer siempre se acompaña de otro placer. Esto es, mientras me sirven la primera taza de café.
Luego de leer la carta del menú, me decanté por los huevos motuleños preguntando previamente si la salsa contenía chile habanero, ante la negativa del mesero, cambié la opción a unos huevos al albañil. Bien picosos. Lo sabía, en cuanto uno le pide al mesero que por favor sea picante... es invitarlo a ir con la cocinera y sonreír juntos maquiavélicamente mientras preparan una mezcla picante que incluya hasta dinamita si es posible para que el cliente quede satisfecho con un sabor al rojo vivo que no se le olvide nunca.

Aunque se me aflojen los mocos, soy incapaz de perder la sonrisa. Me recordé como hace años, junto a mi amiga, mientras comíamos unas tostadas de salchicha callejeras, simulábamos ver unos aparadores y tratábamos de contener el contenido de nuestras narices, sin más ayuda que un pedazo de papel de estraza, poco faltaba para limpiarnos con los brazos. De vuelta a estos tiempos, y luego de un entrenamiento exhaustivo con chiles habaneros, difícilmente hay salsas que provoquen tal reacción. También aprendí a tener a la mano servilletas antes de cualquier circunstancia de éstas.

Cuando pedí la cuenta, con un gesto de picardía preguntó si mi desayuno había estado lo suficientemente picoso. Eso me devolvió la confianza en la humanidad. No importa lo que uno traiga, siempre hay alguien dispuesto a hacerte reír, aún a costa de ti mismo.
Luego, me hizo un comentario sobre que era una mexicana "de las buenas". Asumí que era por el episodio enchilado. No, se refería a mi libro. Me dijo que era una lástima que en México no leyéramos mucho, y pensaba que tal vez lo mejor era leer al menos un libro por mes, a lo cual asentí con un gesto, y me dijo que en su vida tal vez ha leído como 20 libros en total...
Pues sí, así está la cosa.
Salí de ahí para continuar mi día. Horas más tarde, al pagar en la libería por una nueva adquisición me informaron que tenía 40 pesotes disponibles en su tienda. Pocas veces me acuerdo de esa tarjeta, pero en realidad sentí como si hubiese encontrado un billete en la calle, listo para usar. Tal vez ya no leo como antes, pero es bueno saber que sigue dejando más beneficios que viajes imaginarios y vivir otras vidas sin salir de casa.

Cuando me fui a casa, el viene viene de afuera de la guardería me dijo, ahora sí ya le sale a la primera no?

Una clavada en batería de reversa y en hora pico. Sí, ya me sale a la primera.

martes, 31 de mayo de 2011

Enchinchada

Sucedió como había ocurrido en otras ocasiones, que los bichos me persiguieran.
Reales o imaginarios, sin necesidad del delirium tremens.

De niña, gané varios concursos cuando de lucir piquetes de mosco se trataba. ¿Cómo olvidar aquella ida a las presas a pescar?, y donde no hubo sitio de mi anatomía que respetaran esos minúsculos mosquitos llamados jejenes. El hombre elefante me quedaba corto para lo deforme que sentía todo mi cuerpecito.

Exagerada sí, pero la manera en que mi sangre resulta un suculento manjar para los insectos varios. Así, me picó un alacrán, maldito. Mientras dormía, solo salí de la cama de un brinco con un dolor agudo en el antebrazo. No lo dudé, era un alacrán y decidida a matarle revolví mis sábanas y sí, a un lado del colchón me miraba el responsable. Uno más a mi larga lista de bichos que me hirieron pero no vivieron para contarlo. Gracias a eso, tuve una reacción que no podía ni mantenerme en pie durante 3 días, su veneno me resultó lo suficientemente tóxico para mi sistema nervioso. Lo que no mata fortalece; y por lo visto me quieren convertir en la versión femenina de Wolverine.

Así, bichos varios, un buen día, me descubrí una hilera de ronchas. A lo que pensé, ¡ahora sí ya me pasaron las pulgas!. Pero conforme fueron pasando las horas y los días, concluí que eso se trataba de chinches.

Oh, porca miseria! Luego casualmente empiezo a ver las noticias sobre la epidemia de chinches en Nueva York, y yo rascándome conforme avanzaban las letras. Casi quemo el búnker.
Con ayuda de mi asistente y poco menos que envuelta en un traje de astronauta, tiré cuanta sábana y cojín se me atravesó. Lavamos hasta el último rincón. Si no iba a morir de chinches, iba a morir de exceso de limpieza.
Con mi bebé, le descubrí una ronchita y sentí que ya nos invadían los marcianos vueltos chinches. Hice la misma operación limpieza con sus minicunas.
El acompañante, que aunque lo niega estoy más que segura que da eventualmente cursos de meditación en el Tibet, me miraba pasar hecha una loca tirando todo, hirviendo toda las ropas, buscando sustancias exterminadoras, y manejando las zonas como quirófano.
Ni una mugre roncha le salió, y aunque me acompañó a colocar fundas especiales a los colchones, solo me miraba compasivamente preguntando si no había sido una colección de mosquitos y mi frenética imaginación había hecho lo demás.

Busqué durante días y noches a alguna chinche. Lo único que encontré fueron objetos perdidos desde hace tiempo, pero para mí que brincaban las malditas chinches de un lado a otro y siempre le atinaban a picotearme.

Menos mal, por fuerza del agua caliente y un insecticida, tuve que convencerme que no había más. Para ese entonces yo ya tenía un campamento en mi sala, mi hija al centro, de manera que nada pudiera tocar su espacio, salvo que brincaran como en competencia olímpica. Salto con garrocha a la cuna. Tuve que regresar a mis habitaciones resignada a morir si ese era mi destino.

Y por esa ocasión, me alegré sinceramente de no poder ir a NY, no en estos días.

domingo, 15 de mayo de 2011

La ceguera selectiva


Me estoy convenciendo de que existe una ceguera selectiva, no es que venga yo a descubrir el hilo negro, solo que de repente me siento iluminada y veo lo que todo mundo ya se había dado cuenta y no me habían enterado. El caso es que esto de lo que hablo, está presente en nuestra vida en todo momento, incluso hasta parece que es necesaria para sobrevivir.

A veces la realidad supera nuestras fuerzas y necesita uno un placebo al cual aferrarse.
Lo ví en los temas de infertilidad. La gente, incluyéndome, leía lo que quería leer, la esperanza. Luego de un hecho como el de la pérdida de un embarazo, más de una se convierte en una lectora entrelíneas del tema. Lees los errores, las fallas, la letra chiquita, lo que trata de disimularse tras lo demasiado bueno.
Algunos, como yo, nos las damos de gente que no se deja mangonear por la suerte. Cuando la suerte te tiene acalambrado, uno a nombre de la ciencia recurre a otros discursos que hagan parecer más honroso el transitar. Dices que se resume a probabilidades. Si eso no resulta, te vas a las estadísticas. Pregúntenle a los políticos si no, esas visiones a favor o digámoslo otra vez, con la ceguera selectiva, te ayudan a mantener la compostura, finalmente ves lo que quieres ver.


A veces, mejor se pone uno metafísico, religioso o espiritual. O busca como resolver sus problemas en google. "perdí mis aretes, ¿dónde los busco?".

Ninguna cosa es mejor ni peor. De eso va la vida. Lo que sí, es que cada experiencia, la suma de ellas, es lo que marca a cada persona, somos lo vivido.

Un sabio dijo, cada cabeza es una barbacoa.
Nada más profundo y certero. Uno puede equivocarse ante los ojos del resto de la humanidad, pero ante uno, simplemente está experimentando. Aunque esos errores los pague alguien más.



Por si acaso, de vez en cuando, habrá que procurarse unos buenos lentes. Dejar de culpar a la suerte, aprender a ser más analítico. A riesgo de que le llamen a uno pesimista, a veces es más divertido ver la mayor cantidad de escenarios posibles, para que nada pueda ser peor a lo imaginado. Con lo que se vislumbra la teoría: "el pesimismo de la gente feliz".



Foto: Emmet, por skampy en Flickr. Usada bajo licencia creative commons.

miércoles, 27 de abril de 2011

Coctel

Deambulando por unas calles, viendo qué me encuentra, resistiendo estoicamente el entrar a cierta librería. Porque ya me sé el caminito de estantes, caja y terminar en el café de al lado con un frappé de arándanos revisando mi última compra. Esta vez iba en plan austero.
Así que mejor me enfilé rumbo a un restaurante de mariscos.

Una vez subiendo la escalinata que me conduciría a mi mesa, en un rápido vistazo identifiqué la pantalla que me quedaría más cerca. Cómodamente podía pedir mi agua mineral mientras trabajaban mi orden. Dicho y hecho. Viendo que el juego era entre Real Madrid y Barcelona, quería mi posición estratégica para poder enviar mis señales telepáticas a los jugadores.

Mientras tanto, daba rienda suelta a mi voraz apetito. Un ceviche de pescado para empezar, y un coctel de ostiones para terminar. Aproveché para preguntar de donde provenían los ostiones. Ni de Japón ni del Ajusco. Lo cual ya es garantía. Pero estuvo mejor, los traían de Oaxaca. Con eso es suficiente. Deben saber que el sabor de los ostiones es distinto, si provienen del Golfo de México que si su origen es de las costas del Pacífico. Los segundos son los que tienen menor tamaño pero mejor sabor. Ahora que si no les gustan a mí no me lloriqueen con que si la textura o que si les parecen repulsivos. Entrenen su paladar y no vengan de agua fiestas.

Volviendo al juego, y estando mi preferencia hacia el Barcelona, me puse a hacer el análisis de los jugadores. Messi, ni que decir, juega y disfruta su juego. Cristiano como jugador de fútbol pues modela bonito. He visto tal cantidad de caídas, como si el juego se ganara con tarjetitas amarillas o rojas. Unos cuches y otros teatreros. No pude evitar reír cuando al D.T. del Real Madrid, tuvo que agarrar sus tilichitos y a ver el juego desde las gradas. Cua cua cuá.
Tuve el tiempo necesario para ver el primer gol a minuto 77, justo cuando se acerca el mesero a preguntarme si pediría un plato fuerte... Si los ostiones no parece un plato fuerte, qué lo será? Yo ya traía suficiente colesterol en corriendo por mis venas como para seguir moviendo el pico.
Eh pero el juego ya había captado mi atención como para ponerme a explicar que si las calorías y que las grasas. Total, me lleno con poco, en resumidas cuentas.

¿cómo quedó el partido?

Ese es un enigma que tendré que resolver leyendo sus respuestas, o bien los principales diarios.

lunes, 25 de abril de 2011

Fideos de soya con camarones










Ingredientes (2 personas)

300 gramos de camarones cocteleros
100 gr fideos de soya
1 calabacita
1 zanahoria
2 tallos de apio
media cebolla blanca
1 cucharadita de jengibre picado
1/2 taza de caldo de pollo
Pimienta
Salsa de soya

Procedimiento:
Para realizarlos, solo se cuece la pasta en agua hirviendo durante 3 minutos
Se cortan verduras en tiras delgadas, y cebolla (cebollín) y apio en cubos.
Se fríen los camarones y se reservan
Se fríen la cebolla, apio, verduras, en ese orden. Sazonar con un poco de jengibre, salsa de soya, pimienta y caldo de pollo. Al final se adiciona la pasta y los camarones, ajonjolí y un poco de salsa de soya si hiciera falta.

Buen provecho!

jueves, 14 de abril de 2011

Un día cualquiera

Es paradójico que siendo la incertidumbre la pieza clave en el transcurrir de la vida, uno no puede acostumbrarse a eso. Al menos a mí me resulta difícil. Hay distintos tipos de incertidumbre y cada quién las asume de manera distinta. Lo que para unos es relevante para otros puede no serlo.
A mí ya se me había olvidado que la vida de cuando en cuando te asienta un revés. Fregadazos S.A.
Tan chulito que se la está uno pasando y aprietan el chirristor del calambre.

Frente al espejo sentí como me invadía una especie de escepticismo y ese miedito burlón. No me dejo amedrentar a la primera, pero al segundo, y tercer análisis de la situación agarré mi miedo y pensé "tú y yo nos la vamos a pasar juntitos para que los golpes que nos demos no tengan mucha distancia". A la menor oportunidad alguno de los dos, mi miedo o yo, podremos jugar con trampas, escondernos o fingir que no nos conocemos. En el fondo, sin él no tendría el suficiente valor para tomar mis decisiones.

Esto apenas va comenzando, lo cierto es que de lo que me pasa, nadie sabe nada todavía. El día que tenga más información podré contarles. Con una alta probabilidad esto solo es un ataque de histeria ante cosa de nada. La verdad, yo sé que hay gente que tiene más calma que yo, o no tienen la oportunidad que yo estoy pensando tomar. Porque soy desconfiada, y mi optimismo siempre le apuesta al conocimiento. Para muchos de ustedes solamente estoy confundiéndoles, pero no crean. Así estoy yo también.
Sin duda también esto se presta para morbo, y ante eso es mejor no decir nada. Yo ocupo este espacio para aclarar mis ideas. Lo que yo misma no entiendo, lo que me preocupa, y lo que a pesar de mi ansiedad tendrá que esperar. Tiempo, es justo lo que quiero y lo que a veces siento que pasa tan lento.

Tener o no tener cáncer, esa es la cuestión.
Digamos que es tener o no la invitación a juegos de terror. De forma macabra les diré, todos tenemos el nombre puesto en el directorio, solo basta que anoten nuestro nombre para que nos llegue el mensajito. Lo siguiente pues son muchas cosas, qué, cuál, qué se hace, y muchos etcéteras que ahorita no tiene caso ni discutirlo.

Por supuesto que la gente que me quiere intentará disuadirme de esa idea que igual me está consumiendo. Porque los quiero también sépanlo, saldré de dudas lo antes posible. Yo no puedo vivir con esa duda. No nulifiquen mis sentimientos, no exacerben los estados de ánimo. Esto pasa y va a pasar. En un mes o más podremos platicarlo desde otro punto de vista, ahorita estoy enmedio del huracán de emociones.

Por ahorita no me digan nada, de verdad. Yo sé que estoy rodeada de mucho amor. No me estoy desbaratando, simplemente estoy agarrando fuerzas. No me pidan explicaciones, y mucho menos se sientan obligados a fingir afecto si antes no lo han tenido. Esto solo es una etapa de mi vida y yo sigo siendo la misma persona, no seré mejor ni peor persona con ustedes que lo que ya he sido.

Me pensé antes de escribir esto. Contemplé la posibilidad de hacerlo en un papelito y dejarlo por ahí guardado en un cajón. Pero también es cierto que si algo nos pasa es que nos mal acostumbran a que la gente hace un show por cosas sin importancia, y cuando de verdad pasa algo se mantiene en secreto. ¿No es estar haciendo las cosas justamente al revés?. Traumados por las películas de Amarga López, sufriendo en silencio en el rinconcito. No, yo no puedo hacer eso. Si lo comparto es para darles un sustazo para con ustedes mismos. La vida es así, jodona pero divertida.

Yo ando en estas andanzas porque eventualmente me checo. Del sábado para hoy han pasado unos cuantos días y ya llevo avanzados algunos estudios. Esto sí es algo que quiero recordarles, no porque yo diga miren qué bien lo hago y sigan mi ejemplo. Simplemente que por una razón elemental no dejen pasar las cosas. Por supuesto que como cualquier mortal siempre espero que la suerte me sonría, pero pues igual si no pasa así, tampoco es que uno se tire al hoyo de la depresión, al menos creo que no es mi caso. Y viviendo en este siglo, hay muchas cosas por hacer antes de darse por vencido. Al menos ir a gorrearle la fiesta de despedida a varios.

Ahora si me disculpan, voy a ver si ya puso la marrana.

lunes, 4 de abril de 2011

Adiciones y sustracciones

Ahí les voy.

Pocos de ustedes me conocen, aunque a varios les he ido tratando de conocer cuando la oportunidad se presenta.

Pero los que sí me conocen, saben que tengo mi modito. Dicho de otro modo, soy tajante con lo que pienso, puedo decirlo diplomáticamente, pero no me guardo los peros ni disimulo mis opiniones.

En las redes sociales es difícil el trato. Normalmente uno convive con un grupo de amigos frecuentes. Sin embargo, a mí siempre me ha gustado conocer a gente extraña.
Lo que a continuación verán, léanlo como de alguien desconocido. Porque eso soy. No se lo tomen muy en serio a fin de cuentas yo soy feliz en mi mundito, y no pienso quitarle el sueño a nadie.

Tengo especial suspicacia ante la gente que copia y pega textos sin ton ni son. Las famosas cadenas. Dignas del país de los zombis. Sospecho que o no leen lo que transmiten o es simplemente una manera de congraciar con su imaginario colectivo. He leído y reído varios minutos al día, observando ese comportamiento.

Sería muy atractivo, que en cambio, se detuvieran unos minutos ante su teclado y enviaran al mundo sus propios pensamientos. Seguramente habría muchos temas de los cuales discutir.
Porque eso sí soy. Una apasionada de las discusiones. No de aquellas con enojos atiborrados y llevados por la batuta de sus emociones mal controladas. Sino de aquellas en que las opiniones discurren tranquilamente.
Adoro a la gente que opina distinto a mí. Porque me provocan, y tengo que ordenar toda la información que posea acerca del tema y debatir con mis puntos de vista. Al final, nadie pierde, y todo mundo gana, con el buen sabor de boca de haber intercambiado palabras con alguien civilizado y te enteras de algo o mucho de lo que desconocías, tomas de esa persona sus mejores frases, sus mejores ideas. Así puedo pasar horas, en internet o en vivo.

Me atrevo a suponer que la mayoría de mis amigos tienen alguna afición que no comparto, y habrá sido pretexto de pláticas intensas. Pero eso me hace atesorarlos.

Lo que detesto, es la gente que da coba. Intentando quedar bien, y dejando inútil, hasta ese momento, su valiosa opinión.

De esas, en la vida virtual con un click es suficiente para deshacerse. No es gente que aporte, y solo resultan un peso muerto. En la vida real, procuro mantener la sana distancia.


Ya si mañana me amanece con 10 contactos mi lista, tengo pretextos.

#He dicho

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