Ya vine, ahora que todo está desierto.
Han pasado varias cosas en estos días, algunas que mejor ni me acuerdo porque invariablemente también recordaré ese botón que aún no quiero apretar.
Como ya casi todo mi mundo bloguero y algunos otros balnearios internáuticos saben, cada día me crece la barriga y yo solo puedo esbozar la sonrisa, a pesar de que a ratos ya me siento hasta el cogote de todos esos temas en los que hay que naufragar.
Que un bebé, come, duerme y caga no sorprende a nadie. Pero para que esas 3 tareas básicas sucedan, hay una parafernalia IMPRESIONANTE. Así que me he puesto a revisar las listas imprescindibles de compras para la llegada del nuevo personaje. Se imaginarán la mar de información al respecto. La sensación es siempre la misma: compre, compre, compre.
Y encontré bastante interesante, buscar las listas de las cosas inútiles.
Hay gente para todo, habrá quien le encuentre uso a todo, aunque sea de adorno en su bodega. Pero mi espacio es finito, y la verdad sea dicha, también soy coda hasta del dinero ajeno.
Por lo pronto, se agradecen las colaboraciones de quienes ya pasaron por esas vicisitudes. Acusen sin miramientos al trasto que usaron si acaso 3 veces y después pasó a formar parte de la colección de artículos ornamentales.
Ahora, para quienes ni fu ni fa, es decir, la mayoría de mis conocidos, que son gente soltera, simpática y sin planes inmediatos y/o futuros de reproducirse. Créanme que sé todo el hartazgo que estos temas pueden provocar. Bueno, a cambio de su fidelidad y agradecida por no haber cerrado la página tan solo al ver el título, y no haber cancelado su suscripción a este blog en el google reader, ofrezco tardes de café para que me cuenten con lujo de detalles, las historias sórdidas de sus éxitos y fracasos amorosos. Incluyo 1 dotación de kleenex por sesión.
Veamos si podemos ir enlistando las cosas inútiles, segun criterio de cada quién.
Para mí, hasta el momento, de las primeras cosas que supe que no compraría son:
1. Moisés. Una minicuna cumple la misma función y es menos estorbosa. Aparte que siendo el tradicional canasto de mimbre le convierte en una estructura que puede almacenar mayor cantidad de polvo y bichos que otro tipo de materiales.
2. Andadera. La principal razón es porque lejos de ayudar a desplazar al bebé, solo obstaculizas su desarrollo psicomotriz, en el momento que quiere desplazarse, es mejor favorecer el gateo. Y siendo honestos, no hay andadera que sea vea chula. Un bebé en ellos es como una miniversión de Octopus, uno de los archienemigos del hombre araña.
3. Monitores de audio. Llamados de mil formas, el caso es el mismo: son una especie de walkie talkie uno en la cuna del bebé y el otro al lado de la madre. En mi caso, las distancias en el búnker nos permiten ahorrarnos ese chunche. Aparte, si algo me alarmara en el ambiente sonoro preferiría desplazarme velozmente a pie de cuna, que quedarme con mi aparatejo elucubrando si ese sonido raro proviene de él o de los vecinos.
Actualización 3 de abril 2010
Otros artículos enlistados en categoría de inútiles, o con muy poco uso, en los que hay que ponderar realmente si su beneficio valdrá la pena el costo.
4.
Guantes y calcetines para bebés recién nacidos. Si el peligro es que se arañe la carita, es mejor invertir en un set de cortauñas. Es importante que sobre todo sus manos tengan el desarrollo tactil con las diversas texturas que le rodean.
5.
Columpios o babykeeper. Tal vez resulten una buena opción para "entretener" al bebé, o al menos mantenerlo ocupado, pero solo es útil para la mamá, y anti-ergonómico para el bebé. Si el caso es tener tiempo, que no sea a costa del sano desarrollo del propio niño.
6.
Esterilizador de biberones. No es tan inútil del todo, este producto depende netamente de las circunstancias particulares. Las modalidades son: La clásica olla en estufa, eléctrico y de microondas. En mi caso, pienso hacer todo lo posible por llevar la lactancia materna los primeros 4-6 meses, y no hay mejor envase que en donde se produce la leche, el cual se espera que se asee, sin necesidad de medios térmicos, agua y jabón bastan. En otro post, creo que será importante mencionar sobre los biberones y la esterilización. Por lo pronto, la peor combinación posible es la de biberones que contengan BPA y esterilizadores de microondas.
7.
Procesador de alimentos para bebé. Siendo fan de la cocina, uso poco la licuadora normal, y en gran cantidad de veces le reemplazo por la de inmersión por ser más práctica, y el lavado de utensilios es mucho menor. Al ver los procesadores de alimentos para bebés, me he llevado una sorpresa al ver sus costos, arriba de 3 mil pesos en tiendas departamentales, en amazon.com oscilan entre 30 a 150 dólares en distintas marcas. Y si la idea es preparar cantidades pequeñas de papilla, el tiempo para lavar el armastote es mucho mayor. La buena noticia, muchas de las veces, una cucharita pequeña puede hacer la función, o la licuadora de inmersión que uso regularmente para alimentos más duros, que tampoco será eterno , el bebé en algun momento tiene que empezar a masticar.
8.
Termómetros para el baño o alimentos. No hay mejor sensor que la mano de la propia mamá, y difícilmente uno tiene que calentar demasiado el agua, salvo que el clima sea muy frío. Así que antes en pensar en gastar en un chirristor de estos, piense que colocando su manita en el agua, o depositando una pequeña cantidad del alimento sobre su mano, podrá detectar qué tan adecuado será para dárselo al bebé.
¡Espero con ansias sus aportaciones!